Por: Arlindo Luciano Guillermo
Hoyes el Día del Docente Universitario. Una fecha para conmemorar, reconocer y valorar el trabajo diariode profesionales que, no siendo pedagogos, enseñan a jóvenes en la universidad. Una de los retos que tiene actualmente la universidad es garantizar la calidad de la enseñanza, con métodos efectivos, pedagogía universitaria, uso de soporte tecnológico y autoridad intelectual y ética. Sin estos componentes educativos, la enseñanza universitaria se reduciría a una simple trasmisión de conocimientos, exámenes memorísticos y pésima preparación profesional, técnica y científica, cuyo desempeño en el mercado laboral será mínimo y baja productividad en el ejercicio profesional. El docente universitario egocéntrico, eje insustituible del proceso pedagógico, de tiza (o plumón) y pizarra y exámenes para “marcar alternativas”, suponemos, sinceramente, ya no existen en la faz de la universidad.
El ejercicio de la docencia universitaria, según la nueva ley universitaria, está centrada en la exigencia académica, intelectual, en la investigación y la práctica de la ética profesional. Dice: “Los docentes universitarios tienen como funciones la investigación, el mejoramiento continuo y permanente de la enseñanza, la proyección social y la gestión universitaria, en los ámbitos que le corresponde.” (Ley N° 38220, Art. 79). Ningún docente enseña como hace 10 o 20 años atrás. Sería un caso excepcional si hoy se enseñara, como curso obligatorio, Materialismo Dialéctico e Histórico, cuando las tendencias políticas e ideológicas van por el rumbo de la democracia participativa, la tecnocracia desprovista de ideología política, la tolerancia cultural y el pragmatismo a ultranza. Un estudiante de ingeniería utilizará la “regla T” solo para dibujo técnico, luego vienen Autocad, Proyect, S10, SAP 2000; los estudiantes de ciencias médicas no pueden solo escuchar al obstetra, a la enfermera o al cirujano en el aula. Todo se tiene que aprender haciendo, echando a perder, en el laboratorio. Así que un aspirante a médico tiene que coger, palpar, agarrar, sentir, a un cadáver momificado. De las aulas universitarias van a saltar al hospital, a la empresa, a la institución educativa, a la construcción de la obra. Sin las herramientas científicas y técnicas, el desempeño profesional será mediocre, parcialmente satisfactorio. El alto desempeño de los profesionales egresados de la universidad revelará la calidad de la enseñanza de los docentes y la confianza institucional de la universidad. El prestigio y la confianza de la universidad radican en la calidad profesional, ética y vocación por la investigación delos docentes.
El estudiante de hoy no es el mismo de ayer. Ahora los estudiantes se dedican única y exclusivamente a estudiar, escuchar clases, ir al laboratorio, aunque algunos aún comprenden que la universidad es también un escenario legítimo de debate político, lucha democrática por el poder, los cargos y pugna entre corrientes ideológicas. El docente tampoco es el mismo. Hay otra ley universitaria. El mercado laboral tiene vallas altas y exige meritocracia. La tecnología, las ideologías, el conocimiento y la interculturalidad conviven respetando espacios, militancia y perspectivas. Los estudiantes tienen mejores posibilidades para opinar, hay mayor acceso a la información, poseen grandes habilidades para el uso de tecnología y las redes sociales. El “docente dictador” de clases está proscrito del siglo XXI. La enseñanza de calidad esun derecho de los estudiantes y una obligación moral del docente. La universidad es el escenario del aprendizaje científico, humanístico, tecnológico, cultural, ético y de proyección social. ¿Cuál es el aporte de la universidad con el progreso de los pueblos? ¿Cuál es la contribución profesional de los docentes universitarios con el bienestar y la solución de los problemas de la sociedad?
Otro reto fundamental para la universidad es reforzar y fortalecer la relación de simbiosis entre enseñanza y aprendizaje. Los estudiantes tienen una visión sumamente pragmática de lo que estudian. Elestudiante de derecho piensa inmediatamente en las siguientes posibilidades: litigio, fiscalía, Poder Judicial, asesoría legal en una empresa privada oinstitución pública, donde, como es correcto, recibirá un sueldo; de allí un salto, con más experiencia, más estudio, al Consejo Nacional de la Magistratura o al Tribunal Constitucional. Las teorías y los discursos grandilocuentes de los docentes y las lecturasapasionadas no siempre tienen consonancia con el ejercicio profesional. Una cosa es escuchar clases en el aula; otra, muy distinta, el desempeño en el ejercicio profesional.
El docente universitario debe saber científicamente bienlo que enseña (competencia disciplinar); saber cómo enseñar, cómo transferir conocimiento, experiencias, prácticas, saberes, cómo despertar y estimular el talento y las habilidades (competencia pedagógicas) y una actitud respetable, de formación ética, con liderazgo motivador, inspiración académica para el estudiante y pasión por la cerrera profesional (competencia personal). Si juntamos ciencia, pedagogía y ética tendremos docentes universitarios competentes y mejores aprendizajes de los estudiantes. La formación universitaria va más allá de logros académicos personales, una posibilidad de acceso al mercado laboral, mejorar la vida con mejores ingresos; también implica educar ciudadanos profesionales, con compromiso ético y responsabilidad social con la sociedad, la empresa, la institución y el trabajo que desempeñan.
El ejercicio del pensamiento crítico, de docentes y estudiantes, en la enseñanza y aprendizaje es un imperativo.La universidad promueve el conocimiento y la tecnología como resultado de la investigación, la inversión pública, el debate, la argumentación y las propuestas. Se enseña a pensar como lavarse las manos antes de comer. Hay que enseñar a pensar a los estudiantes universitarios acerca de la realidad concreta y cambiante donde actuarán como profesionales.
La universidad está encaminada en la ruta irreversible de la acreditación, que implica no solo infraestructura faraónica y moderna, laboratorios implementados, sino también docentes universitarios calificados, idóneos, competentes, activos y proclives a los cambios institucionales, políticos y culturales. El docente escolar se rige por el Marco del Buen Desempeño Docentes y la Ley de Reforma Magisterial. Su deber es enseñar bien para el tránsito hacia la educación superior. El docente universitario tiene la granresponsabilidad de enseñar a estudiantes que, en 5 o más años, van a ejercer una profesión a cabalidad. El mercado laboral los acogerá o postergará. El desempeño profesional y la actitud ética serán los termómetros para medir la calidad profesional, rentabilidad y productividad laboral. La universidad siempre estará con el olfato sensible y la percepción aguda con el acontecer histórico y cultural de la sociedad. Es inconcebible que una universidad viva autosecuestrada, docentes de espaldas a la realidad, con currículo desfasado y descontextuados, y estudiantes indiferentes con la coyuntura y la rebeldía. La universidad no es solo una “fábrica de profesionales”; es también una institución responsable de la formación democrática, política, ideológica y cultural de ciudadanos.



