El vigilante Ángel Fernando Trujillo Gobea, de 27 años, denunció que la empresa Consorcio La Roma, contratista responsable del servicio de seguridad en el hospital Hermilio Valdizán de Huánuco, lo habría dejado abandonado tras haber sufrido un accidente laboral, donde ha quedado en riesgo de perder un dedo de su mano izquierdo.
El incidente, ocurrido el pasado sábado 23 de agosto a las 6:14 de la mañana, se produjo cuando el trabajador registraba el ingreso del personal médico y de limpieza.
Según su testimonio, su compañero de turno, identificado como Diego Beraun Marvi, manipuló imprudentemente su arma de fuego, lo que provocó un disparo accidental que impactó directamente en el cuarto dedo de su mano izquierda.
A raíz del disparo, Trujillo fue atendido en primera instancia en el mismo hospital, luego trasladado a la Clínica Huánuco y finalmente ingresado en el hospital Essalud, donde, según confirmaron los médicos, deberá someterse a una operación de amputación.
Sufrirá amputación
El trabajador sostiene que este hecho representa una afectación física permanente con graves consecuencias en su capacidad laboral.
De acuerdo con lo manifestado por Trujillo, el consorcio solo se comunicó con él una vez luego del incidente, sin darle seguimiento ni documentación relacionada con seguros, beneficios, ni mecanismos de compensación.
“Estoy perdiendo parte de mi cuerpo y no tengo ninguna respuesta oficial sobre qué derechos tengo como trabajador. Exijo que se me informe y que la empresa asuma su responsabilidad”, declaró. Añadió que se siente desprotegido y abandonado en un momento crítico, en el que no solo debe afrontar una lesión grave, sino también incertidumbre legal y laboral.
Habrían desaparecido pruebas
El caso fue puesto en conocimiento de la Primera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huánuco, que dispuso diligencias preliminares para recabar evidencia física del incidente. Sin embargo, según indicó la defensa legal del trabajador, no se hallaron pruebas materiales del disparo, como cartuchos u otros elementos balísticos.
Trujillo señaló que el personal de limpieza del hospital habría intervenido la zona antes de la llegada de las autoridades, retirando posibles evidencias que habrían sido clave para esclarecer los hechos. “Mi abogado me dijo que cuando fueron a investigar ya no había nada. Al parecer, lo habían limpiado todo antes”, afirmó.
Esta presunta alteración de la escena ha generado preocupación entre los representantes legales del trabajador, ya que podría dificultar el avance de la investigación fiscal y la determinación de responsabilidades penales.
Por su parte, la investigación también es seguida por la División de Investigación Criminal (Depincri), bajo la supervisión del suboficial Malli Marcelino, quien estaría a la espera de los informes complementarios para determinar si existen responsabilidades individuales o institucionales vinculadas al uso negligente de armamento en entornos hospitalarios.
Trujillo, quien permanece internado mientras se programa su intervención quirúrgica, insiste en que no busca un enfrentamiento, sino respuestas claras. “No pido favores. Solo quiero saber qué respaldo tengo, qué dice la ley, y qué va a hacer la empresa por mí ahora que ya no podré usar mi mano como antes”, expresó.
El dato
Agregó que ha trabajado de manera continua y cumplido con sus funciones como agente de seguridad, y que lo mínimo que espera es transparencia en un proceso que, según sus palabras, “ha dejado más preguntas que soluciones”.




