El dirigente de los agricultores huanuqueños, Lucio Candelario, expresó su indignación por la reciente denuncia de presuntos cobros ilegales en la feria sabatina “De la Chacra a la Olla” organizada por la Municipalidad Provincial de Huánuco, donde se estima que más de S/ 700,000 habrían sido recaudados sin control ni sustento legal por parte de una supuesta complicidad entre trabajadores ediles y dirigentes de los feriantes.
En ese sentido, Candelario, quien fue uno de los principales promotores de la feria, reconoció que en la feria “se mueve más de 3 millones de soles mensuales”, lo que representa una cifra considerablemente superior a lo que se había reportado públicamente. Indicó que actualmente hay unos 1,200 productores participantes, quienes pagan entre S/1 y S/2 por día, dependiendo del rubro comercial.
Inconsistencias en tickets
Indicó que los tickets de pago presentaban irregularidades visibles: algunos contaban con sello institucional, mientras que otros carecían de cualquier validación oficial. Según explicó, actualmente se encuentra recopilando dichos comprobantes entregados a los productores con el fin de verificar su autenticidad, lo que, a su juicio, revela la inexistencia de un sistema formal de control tributario en la feria.
En relación con el presunto desfalco, se refirió a dos trabajadoras de la Municipalidad Provincial de Huánuco que habrían estado involucradas en la apropiación de montos recaudados directamente de los feriantes. Aunque afirmó no conocer personalmente a las implicadas, sostuvo que la responsabilidad no recaería únicamente en ellas, sino que se extendería a otros funcionarios del municipio, particularmente del área de Tributación.
Candelario solicitó una investigación profunda y conforme a ley por parte de la Fiscalía, la Contraloría y la Policía Anticorrupción. Afirmó que este tipo de actos ponen en riesgo el sentido original de las ferias, diseñadas para beneficiar a productores locales y ofrecer alimentos de calidad a bajo costo para la población.
Falta de control
De acuerdo con el dirigente, estos actos irregulares no serían recientes. “Desde hace dos años ya advertíamos que la recaudación no coincidía con la cantidad de feriantes. De más de 2,000 participantes, solo una fracción de lo recaudado llegaba a las arcas municipales”, señaló.
Candelario lamentó que la informalidad haya permitido que algunas personas aprovecharan los cobros para enriquecerse de forma ilícita. “No hay boletas oficiales, cualquier persona puede imprimir recibos y cobrar sin fiscalización. Eso debió corregirse desde la gestión anterior”, indicó.
El dirigente aseguró que las ferias fueron pensadas como espacios para fortalecer la economía rural, pero que hoy se ven manchadas por denuncias que, de comprobarse, comprometerían la credibilidad del proyecto.
Fondos debían reinvertirse
Uno de los puntos más cuestionados por Candelario es la falta de transparencia en la gestión de los ingresos. Según manifestó, el compromiso con los feriantes siempre fue que todo lo recaudado sería destinado a mejorar los servicios durante las ferias, como seguridad, limpieza y servicios higiénicos. Sin embargo, la realidad ha sido otra.
“No se ve ninguna mejora en los servicios. La limpieza es deficiente, los baños son escasos y hay inseguridad. ¿Dónde está el dinero?”, cuestionó. El dirigente indicó que la indignación no solo viene desde los consumidores, sino también desde los propios productores, que ven cómo un espacio creado para reactivar la agricultura ahora es foco de corrupción.




