La presidenta Dina Boluarte Zegarra reafirmó su intención de permanecer en el cargo hasta el 28 de julio de 2026, asegurando que su gobierno seguirá “construyendo patria” a pesar de la baja aprobación ciudadana, que actualmente se sitúa en apenas un 5%, según la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Estas declaraciones fueron realizadas durante un acto en Palacio de Gobierno donde entregó títulos de propiedad a familias de la comunidad Tierra Prometida, en Ica.
“Aquí vamos a trabajar hasta el último minuto de nuestro gobierno, aquel 28 de julio del 2026, para seguir entregando más títulos de propiedad, para seguir acercando la seguridad a las familias, a sus hijos, a sus nietos. Tenemos que seguir construyendo patria”, expresó Boluarte ante los asistentes.
Contexto de crisis y tensiones políticas
El anuncio de Boluarte ocurre en medio de un ambiente político y social tenso, alimentado por su reciente comentario sobre la posibilidad de cocinar un menú completo con S/10, una declaración que ha generado rechazo en diversos sectores. Paralelamente, su gobierno enfrenta críticas por la gestión de programas sociales clave, como Qali Warma, y la inminente censura de su ministro de Desarrollo e Inclusión Social, Julio Demartini, tras la intoxicación de 20 niños en Puno por alimentos en mal estado.
Estas tensiones han incrementado las dudas sobre la capacidad del gobierno para cumplir con sus promesas en un contexto marcado por la crisis económica, la inseguridad alimentaria y los altos índices de pobreza.
Polémica por el “menú de S/10” y respuesta del gobierno
El pasado 22 de noviembre, durante un evento con representantes de las ollas comunes, Boluarte señaló que, con creatividad, las madres podían preparar “sopa, segundo y hasta un postrecito” con S/10. Esta declaración provocó rechazo inmediato, especialmente entre las representantes de las ollas comunes y sectores afectados por la inseguridad alimentaria.
Abilia Ramos, vicepresidenta de la Red de Ollas Comunes de Lima, respondió contundentemente: “Muchas familias no llegan ni a comer un segundo. Es muy lejano hablar de proteínas cuando hablamos de nutrición y para alimentar a nuestros niños. Molesta mucho cuando en un país lleno de pobreza podamos hablar de algo tan irreal como que S/10 alcanza para sopa, segundo y postre”.
Por su parte, Fredy Hinojosa, vocero presidencial, defendió a Boluarte argumentando que sus palabras fueron malinterpretadas. “Se trata de una metáfora descontextualizada. La presidenta buscaba resaltar el esfuerzo e ingenio de las mujeres del campo”, afirmó Hinojosa, aunque esto no calmó las críticas hacia la mandataria.
Desafíos sociales: ollas comunes y desnutrición
El comentario de Boluarte resalta los desafíos de las políticas alimentarias de su gobierno en un contexto de creciente pobreza. Las ollas comunes, que surgieron como una solución comunitaria frente a la inseguridad alimentaria, actualmente dependen de recursos insuficientes. Según Abilia Ramos, en 2025 el presupuesto destinado por el gobierno a estas iniciativas apenas alcanza S/1.69 por ración, lo que dificulta garantizar una nutrición básica para miles de familias.
“La anemia y la desnutrición infantil están en aumento. Es preocupante que se minimicen los esfuerzos que hacemos desde las ollas comunes para alimentar a nuestros niños”, manifestó Ramos.
Baja aprobación y percepción ciudadana
La aprobación de Dina Boluarte, según el IEP, es de solo un 5%, reflejando una crisis de confianza generalizada. Este índice ubica a su gobierno como uno de los menos respaldados en la región. Analistas atribuyen esta baja aceptación a la percepción de falta de liderazgo, las crisis alimentarias y los problemas de ejecución en programas sociales.
El caso de Qali Warma es un ejemplo emblemático. La intoxicación de 20 niños en Puno debido al consumo de alimentos en mal estado puso en el centro del debate la gestión del ministro Julio Demartini y las fallas estructurales en el programa, considerado vital para garantizar la seguridad alimentaria en las escuelas.
Promesas y desafíos de gobernar hasta 2026
A pesar de las críticas, Boluarte sostiene que su administración está cumpliendo con las promesas realizadas. Durante la entrega de títulos de propiedad en Ica, destacó los avances en temas como la seguridad y el acceso a la vivienda. Sin embargo, sectores políticos y sociales cuestionan la efectividad de estas medidas en un país con crecientes brechas sociales.
La presidenta admitió que desearía transformar la realidad del Perú rápidamente. “Quisiera cambiar en 24 horas la realidad del Perú y hacer que todos los niños no estén descalzos ni desnutridos”, expresó, aunque estas palabras han sido recibidas con escepticismo dada la percepción de inacción en su gestión.
El futuro de Dina Boluarte y su gobierno
Con un respaldo tan bajo y enfrentando una serie de desafíos, el camino hacia 2026 será complicado para Dina Boluarte. Su insistencia en permanecer en el cargo puede interpretarse como una muestra de determinación, pero también como un desafío frente a la presión política y social.
Analistas coinciden en que para recuperar legitimidad, el gobierno de Boluarte necesita priorizar políticas efectivas que enfrenten la pobreza y la inseguridad alimentaria, así como mejorar la transparencia y eficacia en los programas sociales.
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