Dina Boluarte ha sido catalogada como “la presidenta más impopular del mundo” por The Intercept, una influyente revista estadounidense. Este reconocimiento subraya la grave crisis de gestión que enfrenta su gobierno, caracterizada por un aumento alarmante de la criminalidad y la extorsión que ha llevado a la capital y otras regiones a un punto crítico. A pesar de su trayectoria que comenzó en el ámbito estatal, Boluarte ascendió al poder gracias a una alianza con sectores de derecha, lo que ha generado un amplio rechazo entre la población peruana.
El informe de The Intercept destaca que, en medio de profundas desigualdades políticas, sociales y geográficas, existe un consenso casi unánime en el país: la desaprobación hacia el gobierno de Boluarte. Jo-Marie Burt, experta en política peruana, explica que desde su llegada a la presidencia, Boluarte ha estado en un complejo entramado político donde su coalición, aunque diversa en ideologías, se une por conveniencia, lo que plantea dudas sobre la estabilidad y dirección de su gestión.
Burt señala que, a pesar de los intentos de Boluarte por presentarse como una figura de izquierda, su capacidad para gobernar depende en gran medida de su habilidad para gestionar intereses que trascienden las ideologías. Esta situación ha conducido a un debilitamiento de la confianza pública en su administración.
Además, el informe resalta el largo periodo de 107 días en el que Boluarte no se dirigió a la prensa, lo que intensificó las críticas sobre su falta de comunicación y transparencia. Marco Sifuentes, periodista peruano, afirmó que esta falta de interacción con los medios refuerza la percepción de que Boluarte está “escondida”, lo que agrava aún más la desconfianza del pueblo hacia su liderazgo. Este silencio se volvió especialmente notorio tras su última declaración el 8 de julio, en el contexto del caso Rolex.
El informe de Daniel Muñoz para La República, también menciona un preocupante desarrollo en el Congreso, donde se han aprobado leyes que restringen la supervisión de otras ramas del gobierno, lo que ha llevado a un debilitamiento de la independencia de poderes. The Intercept citó a Burt, quien advirtió que “el sistema político ha sido capturado por un grupo de ladrones”, acusando a los legisladores de legislar en beneficio propio en lugar de servir al interés público. Este contexto plantea serias preocupaciones sobre el futuro de la democracia en Perú, en medio de un entorno donde la corrupción y la impunidad parecen prevalecer.




