Dina Boluarte en la ceremonia de asunción presidencial de Daniel Noboa

Ecuador inicia una nueva etapa bajo el liderazgo de Daniel Noboa, quien juró como presidente reelecto para el periodo 2025-2029, enfrentando desafíos urgentes como la seguridad y la reactivación económica. Su discurso inaugural trazó una línea de continuidad con su breve mandato anterior, priorizando la lucha contra el crimen organizado, la apertura comercial y la diversificación del sector energético, áreas cruciales para el futuro del país andino. La ceremonia de investidura, celebrada este sábado, congregó delegaciones de 74 países, evidenciando el interés internacional en la estabilidad y el rumbo que tomará Ecuador en los próximos años.

Según el reportaje de Gestión, el mandatario más joven en la historia democrática de Ecuador reafirmó su victoria electoral frente a Luisa González, candidata del correísmo, quien, a pesar de no presentar pruebas fehacientes, persiste en su denuncia de fraude electoral. Noboa, en su alocución, no escatimó críticas hacia administraciones pasadas, responsabilizándolas por la corrupción y el aprovechamiento deficiente del potencial económico del país, así como por la persecución de opositores, incluyéndose a sí mismo y a su ahora vicepresidenta, María José Pinto.

Noboa enfatizó que su gobierno se diferenciará por la transparencia y la lucha frontal contra la corrupción, prometiendo confrontar a las élites que históricamente se han beneficiado a expensas del Estado y a las redes de crimen organizado que socavan el progreso de los jóvenes y las familias ecuatorianas. La promesa de mantener la “guerra” contra las bandas criminales, que ha intensificado la violencia en el país, se contrapone a un panorama sombrío donde Ecuador se sitúa entre los países con mayores tasas de homicidios en Latinoamérica, agravado por un promedio alarmante de un asesinato por hora desde inicios de año.

El presidente Noboa ratificó su respaldo a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional en su combate contra la delincuencia, materializado en un controvertido proyecto de ley que busca otorgar al presidente la facultad de conceder indultos anticipados a miembros de las fuerzas del orden investigados por posibles excesos y violaciones de derechos humanos en el marco del “conflicto armado interno”. Esta medida ha generado debate en torno a los límites del uso de la fuerza y la protección de los derechos fundamentales en la lucha contra el crimen.

En el ámbito económico, Noboa apuesta por una mayor apertura comercial para impulsar las exportaciones y atraer inversión extranjera, buscando así fortalecer la economía ecuatoriana, que experimentó una contracción del 2% en 2024. El mandatario confía en que estas medidas generarán nuevas oportunidades de empleo, especialmente para los jóvenes, a quienes promete apoyo a través de bonos, pasantías y otros programas, con el objetivo de construir un futuro en Ecuador que no los obligue a emigrar. Actualmente, la tasa de desempleo juvenil en Ecuador supera el 10%, representando un desafío significativo para el gobierno.

Con respecto al sector energético, el presidente Noboa resaltó la urgencia de diversificar las fuentes de energía para evitar la repetición de la reciente crisis que provocó prolongados cortes de electricidad en todo el país. En este sentido, anunció la presentación de un proyecto de ley de energía nuclear, que podría abrir la puerta a la utilización de esta tecnología en Ecuador, así como el incremento de la producción de gas natural en el Golfo de Guayaquil, a través de la inversión pública, privada y extranjera. Se estima que Ecuador tiene reservas probadas de gas natural que podrían superar los 100 millones de barriles equivalentes de petróleo.

La presencia de la presidenta del Perú, Dina Boluarte, en la ceremonia de posesión y su posterior encuentro bilateral con Noboa, subrayaron la importancia de la cooperación bilateral en áreas clave como la lucha contra el crimen organizado transnacional y la minería ilegal en la frontera común. Esta alianza estratégica busca fortalecer la seguridad y la estabilidad en la región andina, abordando desafíos compartidos de manera coordinada. El comercio bilateral entre Ecuador y Perú superó los 2.500 millones de dólares en 2023, consolidando la importancia de la relación económica entre ambos países.