Fiscalía Provincial de Monzón logró acreditar el delito
Tras siete largos años, Roberto Atanacio Závala fue sentenciado a la máxima pena de cadena perpetua tras ser hallado culpable del delito de violación sexual en agravio de su propia hija de 12 años.
La condena contra el agricultor fue impuesta por los magistrados del Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial – Sede Tingo María, los cuales evaluaron los presupuestos contra el acusado presentados por la Fiscalía Provincial Mixta de Monzón, a cargo del fiscal provincial David Melgarejo Alcedo.
Según el Ministerio Público, los hechos ocurrieron en agosto del 2015, en circunstancias que Roberto Atanacio llevó a su hija a la localidad Jaguey – Monzón (Huamalíes) para que le ayudara en las labores de campo.
Sin embargo, el progenitor aprovechó que se encontraba solo con la menor y la ultrajó sexualmente, ocasionando daños físicos y psicológicos irreversibles.
Luego del abuso sexual, la menor huyó y viajó a Lima a la casa de una tía materna, donde se refugió por un tiempo. Años después contó la pesadilla que había vivido en manos de su padre.
Así que la tía materna y la menor retornaron a Huamalíes para denunciar a Roberto Atanacio por el delito contra la libertad sexual, en la modalidad de violación sexual de una menor de edad.
En juicio oral, el fiscal David Melgarejo sustentó y demostró la culpabilidad del agresor, logrando que el juzgado penal le imponga la máxima pena de morir en la cárcel.
La agraviada tuvo que esperar ocho años para que su caso tenga justicia. Mientras que el condenado se encuentra preso en el penal de Huánuco desde el 6 de octubre del 2022, cumpliendo prisión preventiva por este caso.




