Día de la Salud Mental: Experto pide priorizar equilibrio emocional y vínculos familiares sanos

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, el psicólogo Melvin Céspedes, del Centro de Salud Mental La Esperanza de Huánuco, hizo un llamado público a la población para reflexionar sobre la importancia del equilibrio emocional y el desarrollo personal como pilares fundamentales del bienestar.


Según sostuvo el especialista, esta fecha proclamada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) busca recordar que la salud mental no se limita a la ausencia de enfermedades, sino que comprende un estado integral de bienestar físico, psicológico, social y económico.
En esa línea, Céspedes indicó que es necesario desplazar el enfoque clínico exclusivo sobre trastornos, y comenzar a promover una visión preventiva, formativa y humana de la salud mental.
“La salud emocional no se trabaja solo en consultorios. Es un ejercicio cotidiano que se construye desde la familia, el trabajo, las relaciones personales y los espacios comunitarios”, manifestó durante una entrevista con medios locales.


Salud mental en debate
Céspedes subrayó que la familia es el primer espacio donde se configura la salud emocional del ser humano, y advirtió que muchas de las dificultades psicosociales actuales tienen origen en carencias afectivas, abandono emocional, ausencia de normas y falta de comunicación desde la infancia.
“Hay padres que trabajan todo el día y cuando llegan a casa no preguntan cómo están sus hijos, si comieron, si están tristes o contentos. Eso se arrastra de generación en generación. No basta con alimentar, hay que formar”, afirmó.


Desde su perspectiva, una de las tareas centrales del Día Mundial de la Salud Mental es exhortar a madres y padres a prestar atención a las emociones de sus hijos, no solo a sus necesidades materiales. Céspedes sostuvo que cuando los hogares carecen de escucha activa, principios, rutinas y afecto, se forman individuos emocionalmente frágiles o reactivos.
El especialista también citó a autores como Daniel Goleman, para resaltar la relevancia de la inteligencia emocional y la resiliencia racional como herramientas que permiten a las personas enfrentar los problemas cotidianos de manera más saludable.


“Crisis silenciosa”
Consultado sobre la situación regional, Céspedes aseguró que Huánuco aún no presenta fenómenos extremos como la extorsión sistemática, pero sí alertó sobre el incremento de casos de violencia familiar, consumo de alcohol y drogas, así como trastornos asociados al estrés social y la descomposición del entorno comunitario.


“Hay una especie de crisis silenciosa que aún no se expresa en hechos de alto impacto, pero que sí viene afectando la estabilidad emocional de muchas familias. Esa es una llamada de atención”, declaró.
En ese sentido, recomendó que el trabajo de promoción de la salud mental no quede únicamente en campañas simbólicas. Propuso el fortalecimiento de los Centros de Salud Mental Comunitarios (CSMC), el diseño de programas escolares de contención emocional, y un mayor compromiso multisectorial, incluyendo a gobiernos locales, escuelas, padres y medios de comunicación.
Céspedes también se refirió a la necesidad de contar con espacios públicos seguros, empleo digno y políticas sociales que atiendan las causas estructurales de la angustia emocional, en lugar de centrarse solo en la atención de crisis.


Cultura del bienestar emocional
En lugar de insistir únicamente en el diagnóstico de trastornos mentales, Céspedes propuso una cultura del bienestar emocional, que incluya prácticas como la empatía, la autorregulación, la comunicación efectiva y el reconocimiento de emociones propias y ajenas como claves para un desarrollo más humano.
“El bienestar no es un lujo, es una necesidad básica. Las sociedades que progresan emocionalmente también lo hacen en lo educativo, lo económico y lo social”, puntualizó.


Asimismo, instó a los medios de comunicación y autoridades a no vincular la salud mental únicamente con episodios de violencia o enfermedad, y más bien enfocarla desde un enfoque positivo, preventivo y comunitario. “Hablar de salud mental también es hablar de felicidad, vínculos sanos y una vida con propósito”, concluyó.