El fútbol femenino en Afganistán ha renacido en el exilio. Tras años de silencio forzado por la prohibición impuesta por los talibanes en 2021, un equipo conformado por refugiadas, conocido como Mujeres Afganas Unidas (Afghan Women United), disputó su primer partido internacional. Aunque el resultado fue adverso, con una derrota 6-1 ante Chad en el marco del inicio de la FIFA Unites: Women’s Series 2025 en Berrechid, Marruecos, el encuentro representó mucho más que un simple marcador. Significó la oportunidad de volver a practicar el deporte que aman, un derecho negado en su propio país.
Reinicio futbolístico tras la adversidad.
Según el reportaje de El País, la FIFA autorizó la creación de este equipo de refugiadas afganas en mayo pasado, gracias a la incansable labor de Khalida Popal, exfutbolista y fundadora del combinado nacional en 2007. Este hito marca un punto de inflexión en la lucha por la igualdad y la reivindicación de los derechos de las mujeres afganas en el ámbito deportivo. La iniciativa de la FIFA se enmarca dentro de una estrategia más amplia para apoyar el fútbol femenino afgano, brindando recursos y oportunidades a estas jugadoras que se vieron obligadas a huir de su tierra. Uno de los datos contextuales relevantes es que la selección afgana femenina, antes de la prohibición, había logrado cierto reconocimiento a nivel regional, participando en competiciones y promoviendo el deporte entre las jóvenes del país. La prohibición impuesta por los talibanes no solo truncó sus carreras deportivas, sino que también las expuso a graves riesgos personales.
La participación de Afghan Women United en la FIFA Unites: Women’s Series 2025 es un paso importante, pero no está exenta de desafíos. Desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, los deportes femeninos están prohibidos, al igual que la educación y la posibilidad de realizar la mayoría de trabajos. Esta situación ha obligado a muchas mujeres a buscar refugio en otros países, donde puedan ejercer sus derechos y perseguir sus sueños. La creación de este equipo de refugiadas es un símbolo de esperanza y resistencia, pero también pone de manifiesto la necesidad de seguir luchando por la igualdad y la justicia en Afganistán. El apoyo de la FIFA a esta selección ha incluido importantes “recursos financieros”, la organización de campos de entrenamiento en instalaciones de primer nivel y el establecimiento de una red profesional de expertos para garantizar que las jugadoras afganas reciban la misma atención y oportunidades que cualquier otra selección nacional femenina de alto nivel. Fátima Haidari, capitana de Afghan Women United, expresó su agradecimiento a la FIFA por esta oportunidad, destacando que es un mensaje claro al mundo sobre la capacidad de las mujeres para alcanzar sus metas, incluso en las circunstancias más adversas. “Antes de la llegada al poder de los talibanes”, Afganistán tenía a 25 jugadoras en la selección y su último partido internacional lo disputó en 2021, en una derrota por 5-0 ante Qatar. La mayoría de ellas huyeron a Australia, donde viven actualmente.
En el partido contra Chad, las afganas abrieron el marcador gracias a un gol de penalti de la delantera Manozh Noori, demostrando que, a pesar de las dificultades, el talento y la pasión por el fútbol siguen intactos. Sin embargo, sus rivales remontaron con facilidad el resultado, evidenciando la necesidad de seguir trabajando en la preparación y el desarrollo del equipo. “Este miércoles”, volverán a saltar al césped, esta vez contra Túnez, y finalizarán ante Libia el sábado, buscando mejorar su rendimiento y seguir llevando un mensaje de esperanza a todas las mujeres afganas. Khalida Popal, en una entrevista con EL PAÍS en mayo, explicó que el paso más importante que esperan las mujeres futbolistas afganas sería el reconocimiento pleno de la FIFA para poder jugar encuentros oficiales. Sin embargo, la única manera de que el organismo internacional avale a la selección afgana como un equipo oficial es que lo haga también la Federación Afgana de Fútbol, la entidad que regula el deporte a nivel nacional. “Desafortunadamente, nuestra federación está bajo control talibán, entonces eso no es posible”, reprochaba Popal, que ha ayudado a cientos de mujeres, incluidas las de la antigua selección, a escapar del régimen talibán y conseguir el estatus de refugiados en varios países del mundo. Por ello, aseguraba, “la regulación de la FIFA tiene que cambiar para que podamos representar a Afganistán como selección oficial”. Por lo pronto, ya lo hacen bajo la bandera de mujeres afganas refugiadas.



