La libertad de expresión en el ámbito laboral, especialmente en empresas de gran visibilidad como Tesla, vuelve a ser objeto de debate tras el despido de un directivo que criticó públicamente una publicación en redes sociales de Elon Musk. Este incidente se suma a un historial de controversias relacionadas con la gestión y la cultura corporativa en las empresas lideradas por el magnate.
Según la investigación publicada por The New York Times, Jared Ottmann, ingeniero y gerente de Tesla enfocado en la relación con proveedores de baterías, fue despedido tras expresar su desacuerdo con un comentario en la red social X (anteriormente Twitter) donde Musk jugaba con nombres de jerarcas nazis como Heinrich Himmler y Hermann Göring.
El polémico tuit de Musk, fechado el 23 de enero, incluía frases como «Stop Göring your enemies» (Deja de Göring a tus enemigos) y «Bet you did Nazi that coming» (A que no viste venir eso), acompañado de un emoji de risa. La publicación generó una ola de críticas por su banalización de figuras históricas responsables de atrocidades.
Ottmann, a través de su perfil en LinkedIn, manifestó a finales de enero su ofensa ante lo que consideró una «broma» sobre los nazis, responsables del genocidio durante la Segunda Guerra Mundial. Esta crítica, según su testimonio, fue el detonante de su despido, evidenciando una política de tolerancia cero hacia la disidencia pública en Tesla. La compañía no respondió a la solicitud de comentarios por parte del medio estadounidense.
El exempleado declaró haber planteado internamente sus preocupaciones sobre la conducta de Musk, desde 2022 y de manera recurrente en la última semana previa al despido, a diversos niveles de la empresa, incluyendo directivos, recursos humanos, cumplimiento legal y relaciones con inversores. Aunque, siempre según su versión, recibió apoyo personal por parte de algunos individuos, la respuesta oficial de Tesla fue el silencio.
Este caso no es un hecho aislado. Las empresas de Musk, como SpaceX, han sido señaladas en el pasado por tomar represalias contra empleados que expresan opiniones críticas. En 2022, SpaceX despidió a nueve trabajadores que instaron a la empresa a distanciarse de los comentarios de Musk en redes sociales, incluyendo algunos en los que se burlaba de acusaciones de acoso sexual en su contra. Algunos de estos exempleados presentaron posteriormente denuncias por prácticas laborales injustas ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB).
La situación pone de relieve la creciente tensión entre la libertad de expresión de los empleados y el control de la imagen pública por parte de las empresas, especialmente en el contexto de líderes empresariales con una fuerte presencia en redes sociales. Las consecuencias de este tipo de decisiones pueden afectar no solo la reputación de las compañías, sino también el clima laboral y la confianza de los inversores.




