Despegue Económico

Econ. Vladimir Santiago Espinoza

En el andar día a día, soy testigo de voluntades para hacer de nuestra región una próspera; universidades, gobierno local, regional, sumados a ellos los financiamientos a productores, emprendedores, presencia de empresas financieras dotando de liquidez a todos los agentes económicos. Esto debería estar alentando mis expectativas en el corto, mediano y largo plazo, sin embargo, hay un vacío, hay algo que no queda claro: el ¿Cómo hacerlo? ¿A dónde estamos yendo en materia económica?, ¿Quiénes son los responsables de liderar este proceso necesario?

La Cámara de Comercio, impulsa las gestiones para tener un moderna aeropuerto y vías alternas a la Carretera Central que dinamice el turismo y el comercio, el gobierno regional financia a pequeños productores, promueve la formalización; la municipalidad busca el ordenamiento, reducción de la informalidad. Son algunas acciones que se vienen desarrollando. ¿Dónde todo ello sintoniza en un mismo objetivo?

Antes de tratar de responder estas cuestiones es importante enfatizar que en términos internos nuestra economía destaca entre sí, es decir, las familias obtienen dinero y gastan en negocios locales, nacionales, el dinero da la vuelta de forma constante, se traduce en incrementos productivos anuales de hasta 6 %, superior a lo que sucede en otros departamentos. Pero esta dinámica no termina de ser importante, por que no es suficiente.

Si recreas lo que menciono, en qué momento ingresa en ese circulo dinero que sume a ese flujo. Esto podría ser posible con el comercio exterior y el turismo, sin embargo, son dos actividades que requieren asistencia, infraestructura, entre otros.

Respecto al turismo, el promedio de estadía de un visitante a la ciudad no supera los 2 días, en términos de comercio nuestra contribución a las ventas que hace el país al resto del mundo no llega a 0.5 %. Estos indicadores pueden ser el punto de partida para establecer las estrategias reales. En el primero de los casos, se requiere puesta en valor y articulación de esfuerzos, para que esto se constituya en una cadena atractiva. Si cada distrito lo hace independientemente de la política regional el impacto será menor. En el segundo caso, los problemas de volúmenes e infraestructura son fundamentales, contamos con muchos productos atractivos a los ojos de los consumidores internacionales, así lo definió el planex aprobado el año pasado, sin embargo, no contar con el volumen resta posibilidades, y aumenta las razones de alimentar negocios de intermediarios para no perder.

En suma, estamos hablando de temas cuyos problemas pueden ser complejos si el esfuerzo no se concentra en un mismo objetivo. Si es competencia solo del sector público, considero que no, es el sector privado que también tiene que jugar un rol importante, y ello se traduce en inversión, en diferenciar su producción respecto a otros similares. En este contexto, los espacios públicos, lo dije en muchas ocasiones, son una excelente iniciativa para poder debatir la efectividad de las estrategias aplicadas. Algunos de ellos son el Consejo Regional de la Pequeña Empresa, la Agencia de Fomento de la Inversión Privada, La Mesa de Competitividad, entre otros; su impulso es labor del sector público.

El modelo diseñado para articular esfuerzos puede ser efectivo, sin embargo, postergar su utilidad tratando de comprender si es órgano ejecutivo, o consultivo dilata las posibilidades de contar con un espacio real de diálogo entre los principales involucrados del desarrollo local. Son buenas las iniciativas de los gobiernos locales y regional. Ahora estas tienen que sintonizar el mismo objetivo, y empezar a controlar con el apoyo de los gremios privados el impacto que están teniendo.