Sanju Pal, una consultora de élite con casi 10 años de experiencia en Accenture, fue despedida en 2018 tras una cirugía por endometriosis. Después de una batalla legal de 7 años, en enero de 2026, ganó una apelación que reconoce su condición como discapacidad, marcando un hito vital para millones de mujeres.
Según la investigación publicada por BBC News, la endometriosis es una condición que afecta a una de cada 10 mujeres a nivel global, impactando a cerca de 176 millones de personas. Su diagnóstico promedio puede tardar entre 7 y 10 años, generando dolor crónico, fatiga extrema y un impacto severo en la vida laboral y personal, con costos significativos para la salud y la economía.
De la Cima al Abismo: Una Carrera de 10 Años Destrozada en 2018
Sanju Pal era el epítome del éxito corporativo. Durante casi 10 años, esta consultora de gestión brilló en Accenture, una de las firmas más prestigiosas de la City londinense. Su trayectoria impecable le valió el codiciado Asian Woman of Achievement Award en 2017, la llevó a conocer a la mismísima Reina Isabel II y a ser invitada en varias ocasiones al número 10 de Downing Street, la residencia del Primer Ministro británico. Su rendimiento era consistentemente alto, superando expectativas año tras año en una industria altamente competitiva. Sin embargo, todo ese reconocimiento y esfuerzo se desvanecieron abruptamente en 2018. Tras someterse a una cirugía para extirpar dos grandes quistes ováricos, se ausentó de su puesto por un mes. Al no cumplir una meta de rendimiento tras su forzado regreso, su vida laboral se desmoronó por completo.
¿Qué Significa Ser “Nadie” Cuando la Enfermedad Golpea?
“De repente, todo me fue arrebatado, y me convertí en nada,” relata Sanju. “Ya no era una persona de alto rendimiento porque tenía una discapacidad.” Esta cruda confesión resume el impacto emocional y profesional de la endometriosis. La condición, caracterizada por el crecimiento de tejido similar al del útero fuera de este órgano, provoca dolor insoportable, inflamación y formación de cicatrices. Se estima que el 30% de las mujeres afectadas sufren de dolor pélvico crónico severo. En su caso, diagnosticada en 2017, la endometriosis profunda y severa había evolucionado a un endometrioma de Etapa 3, con un quiste de 7.5 centímetros (casi 3 pulgadas) de diámetro en su ovario izquierdo y otro más pequeño en el derecho, requiriendo una operación urgente. Tras un mes de baja por la cirugía, Sanju intentó reincorporarse al trabajo, pero la realidad era brutal y su cuerpo aún no estaba listo.
El Calvario Silencioso: Dolor y Discriminación en la Oficina
“Estaba en contacto con Recursos Humanos, les decía que sentía dolor, que estaba luchando,” recuerda Sanju. “Sangraba, apenas podía caminar, me había exigido demasiado, empujándome a través de la fatiga para alcanzar la posición de gerente senior.” Pero a los seis meses de su revisión de desempeño, después de casi una década de intachable trayectoria, fue informada de que no había cumplido su objetivo y fue despedida de inmediato, sin permiso para contactar a nadie. “Ya no era una de alto rendimiento, según ellos, porque tenía una discapacidad, porque estaba enferma y no iba a contribuir al negocio como antes,” añade con profunda vergüenza. Este episodio impactó severamente su salud mental, sumiéndola en una profunda ansiedad y un sentimiento de aislamiento.
¿Es la Justicia un Camino de Siete Años y Dos Batallas?
La batalla de Sanju apenas comenzaba. Tras perder una apelación interna en 2018, donde reveló aún más detalles de su condición, la empresa mantuvo su decisión inicial, citando políticas de rendimiento. No solo perdió su empleo, sino también su seguro médico privado en un momento crucial de su enfermedad. Con el apoyo de su familia y amigos, se vio forzada a iniciar un tribunal laboral en 2019. En 2022, el tribunal falló a su favor, reconociendo el despido injustificado, pero sorprendentemente, decidió no otorgarle compensación económica alguna, lo que representó un segundo golpe. Esto llevó a Sanju a una segunda apelación, una decisión que, para muchas personas con discapacidades invisibles o crónicas, es un camino lleno de obstáculos y altos costos emocionales y financieros. El proceso legal se extendió por más de 7 años, exigiendo una resiliencia inmensa.
Victoria Legal Histórica en 2026: Endometriosis es Discapacidad
El arduo camino legal de Sanju finalmente rindió frutos en enero de 2026. El Tribunal de Apelaciones Laborales dictaminó que el tribunal original había cometido un error grave al no considerar a Sanju como una persona con discapacidad debido a su endometriosis y que, por lo tanto, había sido objeto de discriminación. Este fallo, amparado en la Ley de Igualdad de 2010 del Reino Unido, establece un precedente legal significativo: la endometriosis debe ser reconocida como una discapacidad, obligando a los empleadores a realizar ajustes razonables y a evitar la discriminación directa o indirecta. La decisión podría redefinir cómo las empresas, con más de 250 empleados, manejan las condiciones crónicas y proteger los derechos laborales de millones de mujeres en entornos corporativos de todo el mundo, estableciendo un nuevo estándar de equidad.
Siete Años Después: Una Nueva Sanju, Impulsora del Cambio
Siete años y dos tribunales laborales después, Sanju Pal es una mujer transformada. A pesar de los desafíos y el coste de la salud mental y física, nunca abandonó su pasión por el servicio social. Sigue siendo voluntaria en RISE, la organización que fundó al salir de la escuela para conectar a jóvenes de la India rural con jóvenes de Londres, impactando a cientos de vidas cada año. También mantiene su amor por la música, tocando el violín en la West London Sinfonia con más de 50 músicos, y comparte su experiencia en un popular podcast, buscando dar voz a historias similares y alcanzar a miles de oyentes. Su exitosa carrera empresarial, sin embargo, se pausó por completo mientras luchaba por este crucial reconocimiento legal.
¿Cómo Podemos Luchar por un Futuro Laboral Más Justo e Incluyente?
“Mi corazón está con cualquiera que esté pasando por el sistema de tribunales laborales porque no es fácil,” confiesa Sanju. Pero al compartir su viaje y dedicarse a la causa, ha encontrado consuelo y un nuevo propósito. Su esperanza es que este caso no sea solo una victoria personal, sino un catalizador para un cambio legislativo global, incluyendo países como Perú, donde miles de mujeres padecen endometriosis en silencio y enfrentan desafíos laborales similares. Sanju planea continuar su campaña incansable para modificar las leyes y seguir alzando la voz por las mujeres afectadas. “La cantidad de mensajes que recibo de mujeres diciendo ‘No podía hablar de esto, tenía miedo, pero tú lo estás haciendo’,” reflexiona. Y eso, para ella, “es algo enorme.” Este precedente nos invita a reflexionar urgentemente sobre la necesidad de adaptar nuestras políticas laborales y de salud pública en Huánuco y en todo el país, garantizando entornos más equitativos y comprensivos para todos los trabajadores, y promoviendo el reconocimiento de las discapacidades invisibles para asegurar la plena integración de más del 10% de la población femenina.
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