Designaciones Publicas El Clamor Por Una Verdadera Limpieza Institucional
Designaciones Publicas El Clamor Por Una Verdadera Limpieza Institucional

Designaciones públicas: El clamor por una verdadera limpieza institucional

La regidora provincial Miluska Torres ha lanzado una advertencia que debería resonar en todos los niveles de la administración pública: los cambios en la Municipalidad de Huánuco deben ser íntegros, transparentes y libres de intereses personales o familiares. Su llamado no es nuevo, pero sí urgente en un contexto donde las denuncias de corrupción, tráfico de influencias y designaciones cuestionables persisten sin mayor consecuencia.
Torres ha sido enfática: los nuevos gerentes municipales no pueden ser elegidos a dedo ni por vínculos amicales. Deben ser profesionales competentes, sin procesos judiciales vigentes ni antecedentes que comprometan su idoneidad. La regidora exige que se respeten criterios de mérito y experiencia, no lealtades políticas ni favores de campaña. En una institución históricamente marcada por conflictos internos y pugnas de poder, su exhortación plantea una pregunta central: ¿puede el municipio de Huánuco encarar una reforma moral que vaya más allá de los nombres?
En su intervención, Torres advirtió también sobre la creciente influencia de familiares del alcalde en decisiones administrativas. Pidió que el mandatario actúe con independencia y asesoramiento técnico imparcial. “No se trata solo de cambiar personas, sino de transformar la lógica clientelista que domina la gestión pública local”, remarcó. En un escenario donde se normaliza que los cargos sean heredados o manipulados por grupos de confianza, esta advertencia cobra aún más sentido.
La confianza ciudadana en las instituciones se erosiona cuando los cargos se reparten como favores, y cuando quienes tienen procesos o sanciones administrativas siguen accediendo a funciones sensibles. El sistema se vuelve insostenible cuando lo que prima no es la idoneidad del funcionario, sino su cercanía con quien tiene el poder político del momento.
La regidora también aludió a un hecho particularmente grave: la presunta participación del fiscal Junior Castañeda en un accidente con consecuencias mortales, presuntamente bajo efectos del alcohol, y la falta de sanción inmediata. “Eso también es corrupción”, afirmó. Tiene razón. Cuando las instituciones encargadas de impartir justicia no investigan a sus propios miembros con rigor, se debilita el Estado de Derecho. Y el mensaje que se transmite a la ciudadanía es devastador: si tienes poder, puedes evadir la ley.
Huánuco necesita urgentemente señales claras de rectitud, más allá de los discursos. Se necesitan funcionarios que respondan a la ciudadanía, no a intereses privados. Y se requiere, sobre todo, voluntad política para cortar los vínculos tóxicos entre poder, familia y favoritismo. El pronunciamiento de Torres debería ser escuchado no como una crítica aislada, sino como una exigencia de fondo: que la gestión pública deje de ser un feudo y se convierta, al fin, en un servicio transparente.