Desempleo en Brasil desciende al 7%, pero sectores clave pierden fuerza laboral

Brasil cerró el primer trimestre de 2025 con una tasa de desempleo del 7%, la más baja para este periodo desde que el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) comenzó sus registros en 2012. Esta cifra representa una reducción interanual de 0,9 puntos porcentuales, marcando un avance relevante en el mercado laboral del país.
No obstante, la informalidad persiste como un reto estructural. De acuerdo con el IBGE, el 38% de la población ocupada, equivalente a 38,9 millones de personas, trabaja sin acceso a derechos laborales básicos. Aunque esta proporción muestra una leve mejora respecto al trimestre anterior, sigue reflejando una alta vulnerabilidad laboral.
Según Adriana Beringuy, coordinadora de la investigación del IBGE, la reducción del desempleo en marzo no estuvo relacionada con factores estacionales. A pesar de ello, el informe advierte que ningún sector económico logró incrementar su plantilla frente a diciembre de 2024. Por el contrario, se evidenciaron caídas en sectores como construcción, alojamiento, administración pública y trabajo doméstico.
En paralelo, el Gobierno federal divulgó datos sobre empleo formal que revelan la creación de 654.000 puestos de trabajo entre enero y marzo. Este saldo surge del contraste entre 7,13 millones de contrataciones y 6,48 millones de despidos registrados. Solo en marzo se generaron 71.500 empleos formales, cifra que refleja una marcada desaceleración respecto a febrero, cuando se superaron los 430.000 nuevos contratos.
A pesar del descenso en la generación mensual de empleos, Brasil alcanzó un récord de 47,8 millones de trabajadores formales, impulsado por el dinamismo de sectores como la industria, la construcción civil y la agroindustria.
El mercado laboral brasileño ofrece así un panorama mixto: mejora del empleo formal y reducción del desempleo, pero con desafíos persistentes en la calidad y estabilidad del trabajo. El país deberá centrar sus esfuerzos en promover empleos con derechos, en un contexto donde la informalidad y las brechas estructurales aún son significativas.