Desde Tingo María al Perú: Joven emprendedor lanza “Totto”, chocolate artesanal con café y 38 % de cacao

Antonio Gianfranco apuesta por un sabor auténtico con identidad regional y desafía las grandes marcas del mercado con nuevo producto original 

En un rincón de Tingo María, sin maquinaria industrial ni respaldo de autoridades, un joven emprendedor está dando forma a una ambición que va más allá del negocio: demostrar que el sabor del cacao y el café huanuqueño puede competir con las marcas más reconocidas del país. Su nombre es Antonio Gianfranco Castro Panduro, y es el creador de “Totto”, una línea de chocolates artesanales que ya circula en distintas regiones del Perú.

Según declaró al Diario Ahora, su producto está elaborado con 38 % de cacao, leche y un componente inusual pero muy pensado: café. “El café le da carácter al chocolate. Es aromático, energizante, y hace que el sabor se distinga del resto”, sostuvo el emprendedor. Afirmó que el producto es 100 % regional, sin conservantes, y elaborado mediante procesos artesanales.

Gianfranco, nieto —según indicó— de uno de los fundadores de la histórica cooperativa Naranjillo, asegura que su emprendimiento no es casualidad, sino parte de un legado. “Empecé vendiendo para terceros, pero decidí apostar por algo propio”, explicó. Hoy, su marca ya es conocida en zonas turísticas como Las Aguas Sulfurosas, y busca seguir expandiéndose.

Chocolate artesanal hecho en casa: sin máquinas, sin apoyo, pero con entrega total

Detrás del empaque sencillo de “Totto”, hay un trabajo casero, familiar y perseverante. El propio Gianfranco relató que produce junto a dos o tres personas, incluyendo a su familia, quienes apoyan en el envasado y la distribución. No cuenta con equipos industriales y, según manifestó, debe alquilar o pedir prestadas máquinas a conocidos para cumplir con los pedidos.

“No usamos conservantes, por eso el chocolate tiene una duración de hasta cuatro meses. Todo es artesanal”, aseguró. Destacó que el precio es accesible, ya que se encuentra en una etapa inicial de comercialización. A futuro, señaló que planea mejorar empaques y presencia visual de la marca, sin perder el espíritu regional que la define.

Pese a las limitaciones, Castro Panduro indicó que ya realiza envíos a nivel nacional. Ha despachado sus productos a ciudades como Cajamarca, Ica, Lima, Pucallpa, Trujillo y Huánuco, usando servicios de courier como Shalom, Olva y Marvisur. “Así no lleguemos físicamente, nuestro chocolate sí lo hace”, enfatizó.

Denuncia abandono institucional y apuesta por crecer desde abajo

Consultado sobre el respaldo de entidades públicas o privadas, Antonio Gianfranco fue enfático: “Nadie me ha apoyado hasta ahora. En este país, muchas puertas se cierran cuando uno empieza desde abajo”. Pese a ese contexto adverso, se mostró abierto a recibir respaldo para ferias, distribución o infraestructura que permita mejorar la calidad del producto y su alcance comercial.

Aseguró que ha recibido invitaciones a ferias locales, pero sin apoyo técnico o económico. Su crecimiento, dijo, ha dependido únicamente de la constancia, la fe y el acompañamiento de su entorno cercano. “Un emprendedor se cae muchas veces, pero se levanta más. Ese es el camino”, expresó.

Sobre su proyección, Castro Panduro fue claro: espera consolidar la marca Totto en el mercado nacional hacia 2026, destacando que su propuesta no es una golosina más, sino un producto con identidad huanuqueña. Comparó su chocolate con marcas industriales como Sublime, señalando que estas carecen de vínculos con el territorio. “Lo nuestro es natural, de acá, y tiene una historia detrás”, finalizó.

Consultado sobre el proceso de producción, el representante de la marca Totto explicó que trabaja con un equipo reducido de dos o tres personas, con el apoyo de su familia en tareas de empaque y distribución. Añadió que no cuenta con maquinaria industrial propia y que utiliza herramientas prestadas por conocidos o pequeñas empresas aliadas de la zona.