Desde Huánuco, sacerdote clama al Señor de Burgos por el fin de la violencia y la inseguridad en el Perú

Concluyen hoy las actividades oficiales en honor al Señor de Burgos en Huánuco, en lo que se considera su última salida procesional de este año. En medio de un contexto de creciente violencia, corrupción e injusticia social, la presencia de la imagen ha sido, para miles de fieles, un símbolo de esperanza, fe y consuelo. Así lo manifestó el sacerdote Juan, quien acompañó durante tres días la festividad religiosa desde la Catedral de Huánuco.


Según indicó el religioso, la figura del Señor de Burgos representa “el amor de los amores”, y su presencia fortalece el espíritu del pueblo, especialmente “en tiempos de enfermedad, dolor y dificultades”. El padre Juan calificó la celebración como “una dicha, una gracia y una fuerza espiritual” que ha permitido a los ciudadanos reafirmar su confianza en Dios.


Durante la procesión, que ha recorrido universidades, distritos periféricos como Pillco Marca y que se dirigirá hacia Ambo, la imagen congregó a multitudes. De acuerdo con el sacerdote, las misas han contado con “catedral llena”, y la devoción en las calles ha sido una muestra del carácter profundamente creyente del pueblo huanuqueño.


El Padre Juan, quien participó activamente en los tres días centrales de la celebración, resaltó que la fe del pueblo “permanece viva, esperanzada y digna”, pese a los golpes que recibe diariamente por la situación del país. En sus palabras, la imagen no solo representa un acto de fe, sino un llamado a la reflexión nacional.


“Vivimos tiempos de extorsiones, robos, asesinatos, corrupción y desigualdades”, expresó el sacerdote, señalando su tristeza ante la realidad que aqueja al país. Afirmó que el mensaje del Señor de Burgos es también un llamado a los gobernantes para que “iluminen su mente y su corazón” y piensen “más en los pobres”.


La institución eclesiástica no ha brindado una postura oficial sobre los temas políticos abordados. Sin embargo, las declaraciones del sacerdote fueron realizadas durante una entrevista pública y en el marco de una ceremonia religiosa. Hasta el cierre de esta edición, no se conocieron reacciones por parte de autoridades civiles o regionales respecto a estas expresiones.