La popularidad de la presidenta Dina Boluarte está en declive, según revela el último sondeo del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), con un preocupante 88% de la población expresando su descontento con su gestión. Esta cifra emerge en un contexto de múltiples desafíos y críticas hacia las políticas implementadas por su administración, especialmente en temas críticos como economía, seguridad y corrupción.
Un mero 13% de los encuestados se muestra conforme con las políticas económicas del gobierno, mientras que solo el 10% aprueba las políticas de seguridad implementadas en respuesta a los crecientes índices de criminalidad en diversas regiones del país. Además, solo el 9% de los ciudadanos aprueba su desempeño en la lucha contra la corrupción, un área especialmente sensible dada la reciente atención mediática y legal en casos como el escándalo “Rolex” y las acusaciones contra su hermano, Nicanor Boluarte.
La encuesta también destaca una baja aprobación general del gabinete liderado por Gustavo Adrianzén, con solo un 6% de los peruanos satisfechos con la dirección actual del país. La desaprobación ha aumentado a medida que se intensifican las investigaciones y los informes periodísticos que cuestionan la integridad y eficacia de la administración Boluarte.
Este ambiente de insatisfacción generalizada refleja el desafío significativo que enfrenta el gobierno para recuperar la confianza del público y abordar efectivamente los múltiples problemas que afligen a la nación.




