Denuncian tortura y asesinato en centro de rehabilitación Clamor en el Barrio

Familia exige justicia tras muerte de interno: Testigos señalan abusos en centro de rehabilitación

El reciente fallecimiento de Richard Raraz Rosales, un interno del Centro de Rehabilitación CLAMOR EN EL BARRIO, ubicado en Cayhuayna, Huánuco, ha generado indignación entre los familiares y alarmantes denuncias de maltratos por parte de otros internos. Los testimonios de quienes vivieron de cerca lo ocurrido apuntan a presuntos abusos físicos y condiciones inhumanas dentro del centro.

Raraz Rosales fue encontrado muerto en circunstancias que, según testigos, involucran actos de violencia por parte de sus compañeros. Un joven que también está en el proceso de rehabilitación brindó detalles sobre su experiencia en el centro y lo que pudo presenciar. Este testigo, quien había recaído en el alcoholismo antes de ingresar al centro, explicó que decidió quedarse voluntariamente pacra cambiar su vida. “Yo he decidido quedarme un tiempo prudencial hasta que me sienta con confianza. A consecuencia del alcohol, he perdido a mi familia, a mi esposa y a mis hijos en Lima. Soy consciente de mi realidad, y por eso, el cambio debe ser personal”, comentó.

Sobre la noche en que ocurrió el incidente, el joven afirmó que estaba trabajando en la cocina del centro, pelando pollos en el segundo piso, y aseguró no haber escuchado nada fuera de lo normal. “La bulla es normal, acá juegan, bailan. Pero no escuché ningún grito, estaba ocupado avanzando en pelar los pollos”, dijo, desvinculándose de los hechos que rodearon la muerte de Raraz.

No obstante, otro testigo ofreció una versión distinta. Este interno, que también se encontraba en el centro, detalló que vio cómo algunos de sus compañeros agredieron a Richard la noche antes de su muerte. “Yo vi que le estaban metiendo la mano, le estaban golpeando. Le invitaron chicha, y cuando le pregunté por qué lo golpeaban, me dijo que se iba a tranquilizar”, relató. El testigo agregó que, tras ese incidente, amarraron a la víctima como si fuera “un animal” y continuaron agrediéndolo durante la madrugada. “Lo llevaron al baño y le metieron jabón por la boca. Cuando desperté, ya estaba muerto”, confesó.

Este mismo testigo denunció las malas condiciones dentro del centro de rehabilitación, describiendo un ambiente de violencia constante y falta de salubridad. “Aquí hay mucha violencia, no ponen orden. En la cocina no hay higiene y nadie hace nada al respecto”, expresó. También mencionó el temor que sienten muchos internos por las represalias, ya que, según su testimonio, hay amenazas frecuentes por parte de quienes están encargados del centro. “Hay temor porque sí amenazan”, puntualizó.

Por su parte, el dueño del centro y su familia han negado tener conocimiento de los maltratos y de lo que sucedió la noche en que falleció Richard Raraz. Sin embargo, la familia de la víctima se encuentra indignada y exige respuestas. Hasta el momento, no han recibido una explicación clara de las autoridades ni del centro de rehabilitación.

Las autoridades continúan con las investigaciones para determinar responsabilidades y esclarecer los hechos.