Dengue avanza en Puerto Inca

La confirmación de un nuevo brote de dengue en la localidad de Macuya, provincia de Puerto Inca, con tres casos positivos, reactivó la alerta sanitaria en Huánuco apenas dos semanas después de registrarse el primer fallecido del año en Tingo María. El director regional de Salud, Gustavo Barrera Sulca, advirtió que el índice aédico en Puerto Inca es alto y que al menos siete provincias —Puerto Inca, Leoncio Prado, Huánuco, Panao, Ambo, Yarowilca y Pachitea— presentan riesgo epidemiológico.

Barrera precisó que los tres casos detectados en Macuya constituyen un brote activo porque existen condiciones ambientales favorables para la transmisión del virus. Según indicó, personal médico fue desplazado a la zona para atención y monitoreo permanente, y descartó el traslado de pacientes a otras provincias. El diagnóstico, explicó, se confirma en un plazo de 24 a 48 horas mediante evaluación clínica y toma de muestras.

El funcionario sostuvo que, aunque en la ciudad de Huánuco no se han reportado casos confirmados en lo que va del año, la vigilancia epidemiológica se mantiene activa. Recordó que en años anteriores se registró un brote en Tomaykichwa, una localidad altoandina, lo que —según manifestó— evidencia que el dengue no es exclusivo de zonas de selva y puede aparecer si confluyen lluvias intensas y altas temperaturas.

Barrera vinculó el riesgo actual con la temporada de precipitaciones y el almacenamiento doméstico de agua en recipientes abiertos. Señaló que llantas, floreros, cochas y basura expuesta se convierten en criaderos del mosquito Aedes aegypti, cuyo ciclo larvario resulta, en sus palabras, el principal punto crítico de control. “El problema principal no es el mosquito adulto, sino el periodo larvario”, afirmó.

El avance del dengue tiene implicaciones que trascienden lo sanitario. En el plano social, afecta principalmente a familias de zonas con acceso irregular a agua potable, donde el almacenamiento en recipientes es frecuente. En el ámbito económico, un brote sostenido puede tensionar el presupuesto regional de salud y obligar a redistribuir recursos destinados a otras áreas.

En el plano político, la gestión de la emergencia se convierte en un indicador de capacidad institucional en un año preelectoral. La experiencia de brotes ocurridos en los últimos cinco a diez años en distintas regiones del país ha mostrado que la percepción ciudadana sobre la respuesta sanitaria incide en la evaluación de autoridades regionales y locales.

Por ahora, la región enfrenta un escenario contenido pero frágil: un fallecido, tres casos confirmados en Macuya y siete provincias bajo vigilancia reforzada. Si las lluvias persisten y la temperatura se mantiene elevada en las próximas cuatro a seis semanas, la curva epidemiológica podría modificarse. La pregunta que queda abierta es si la coordinación entre autoridades y ciudadanía alcanzará para impedir que la alerta se convierta en crisis.