A 10 días de ocurrida la contaminación del sistema de agua potable, el último fin de semana se reunieron los representantes de diferentes instituciones para participar de una mesa técnica de trabajo, con la finalidad de gestionar la declaratoria de emergencia del sistema de agua y la implementación de un plan de contingencia y de respuesta ante eventos similares. De acuerdo a la normativa, dicha gestión se debe de realizar ante el Gobierno Regional, previo informe presentado por la Dirección Regional de Salud (Diresa).
Ahora, de acuerdo a los últimos exámenes realizados por el laboratorio de la UDH, el agua ya no muestra contaminación alguna, obviamente, debido a las acciones que se realizaron de limpieza, como también a la cantidad de días transcurridos.
Dicho esto, si en su momento no se tomaron las acciones de emergencia necesarias, ¿Para qué hacerlas cuando el muerto ya está enterrado? Peor aún, la Diresa todavía no presenta el informe requerido.
Asimismo, los análisis de la Digesa deben de llegar hoy, para lo cual la Diresa tendrá que preparar otro informe, que el mejor de los casos lo presentará dentro de las 24 horas; lo más conveniente sería esperar dichos resultados para tomar la decisión de proceder a la emergencia o no.
Por otro lado, se necesita también avances en las investigaciones y realizar las denuncias; por ejemplo, llama mucho la atención que la empresa china encargada de la construcción de la vía Huánuco–La Unión haya elegido una empresa proveedora de combustible que no cuenta con la documentación respectiva para dicha tarea.
Donde sí se tiene que dedicar ahora mayores energías es solucionar las graves deficiencias existentes en SEDA Huánuco, desde los evidentes problemas de carencia de logística hasta las pobres decisiones tomadas por la directiva y la gerencia, ¿Deben estos funcionarios mantenerse en el cargo?



