El mundo del trail running ha sido testigo del ascenso meteórico de Andreu Blanes, un atleta que ha encontrado en las montañas un terreno donde su espíritu competitivo y su capacidad de superación brillan con intensidad. Su trayectoria, marcada por la pasión y la dedicación, lo ha llevado a conquistar logros notables en un deporte que exige resistencia, técnica y una conexión profunda con la naturaleza. Blanes, ingeniero civil de profesión, ha sabido compaginar su carrera académica con su vocación deportiva, demostrando que la disciplina y el esfuerzo pueden abrir puertas inesperadas. Su historia resuena con fuerza en el panorama deportivo actual, donde la búsqueda de la excelencia y el desafío personal se han convertido en motores fundamentales.
Andreu Blanes ha vivido momentos de euforia en el trail, paradójicamente, llegando segundo a la meta.
“…según la investigación publicada por El País”, los instantes de mayor felicidad en la prometedora carrera de Andreu Blanes en el trail se han materializado al cruzar la línea de meta en la segunda posición. Sus palabras reflejan una filosofía centrada en la experiencia y la emoción, trascendiendo la mera consecución de la victoria. “El resultado da igual, lo que importa es la emoción, llevo meses trabajando para sentir esto”, declara Blanes, subrayando la importancia del proceso y el esfuerzo invertido en cada competición. Recuerda con intensidad la sensación sísmica en Zegama, describiéndola como una “riada” donde uno se deja llevar por la fuerza del momento, una experiencia que lo marcó profundamente como debutante en una de las maratones de montaña más prestigiosas del mundo. Su incursión en Sierre-Zinal, la icónica prueba alpina, también resultó memorable, logrando la plata en 2022 tras una temporada llena de desafíos. Este año, regresa con la firme intención de demostrar que su éxito no fue fruto de la casualidad.
La andadura de Blanes comenzó en Onil, donde con tan solo nueve años ganó su primer cross en Alicante. Desde temprana edad, demostró un talento innato para el atletismo, participando en campeonatos de España y europeos de orientación. Su ambición lo llevó a cambiar de deporte, buscando nuevos desafíos y deseando explorar su potencial al máximo. “Quiero ver hasta dónde puedo llegar”, afirmó, impulsado por el deseo de superar sus propios límites. A pesar de las becas que recibía en orientación, la situación económica era precaria, lo que lo motivó a buscar nuevas oportunidades en el atletismo. Su sorprendente victoria en los universitarios de cross a los 25 años le reveló su capacidad para correr rápido, abriendo un nuevo camino en su carrera deportiva.
Mientras finalizaba su segundo máster, el de profesorado, Andreu tomó una decisión trascendental: dedicarse al atletismo profesional. Comunicó a su familia su sueño de participar en unos Juegos Olímpicos, comprometiéndose a darlo todo durante dos años y solicitando su apoyo incondicional. Eligió los 3.000 obstáculos, consciente de sus limitaciones biomecánicas para pruebas de mayor distancia como el 5.000 o el 10.000. Sin embargo, su debut en la maratón de Valencia el año pasado, con un impresionante tiempo de 2h09m, demostró su potencial en esta disciplina. A pesar de no haber logrado la clasificación para los Juegos Olímpicos, se siente agradecido por la experiencia vivida y los logros alcanzados. El contrato con Hoka, que surgió tras su destacada actuación en Sierre-Zinal, le brindó estabilidad y la posibilidad de seguir persiguiendo sus sueños deportivos.
Su participación en Sierre-Zinal en 2022 fue el resultado de una serie de circunstancias fortuitas. Tras un prometedor quinto puesto en el campeonato de España de cross, sufrió los efectos secundarios de la vacuna contra el Covid-19, que lo mantuvo alejado de los entrenamientos durante varios meses. Ante la imposibilidad de competir en obstáculos, decidió probar suerte en Sierre-Zinal, una prueba que desconocía pero que le ofrecía un nuevo reto. Junto a sus entrenadores, diseñó un plan de entrenamiento de seis semanas, apostando por la incertidumbre y la libertad de correr sin presiones. Su estrategia se basó en subir con precaución y darlo todo en el descenso, donde su habilidad técnica le permitió adelantar a numerosos corredores. La sorpresa llegó cuando su novia le informó de que Kilian Jornet, leyenda del trail running, estaba cerca. En el descenso final, logró superar a dos corredores kenianos, finalizando en segundo lugar, a tan solo dos minutos del ganador, Mark Kangogo, quien posteriormente dio positivo en un control antidopaje. Para Blanes, la experiencia vivida en Sierre-Zinal fue completa y satisfactoria, más allá del resultado final. Su objetivo para este año es mejorar su tiempo de 2022, consciente de la dificultad de competir contra los mejores corredores africanos. Su equipo técnico cree que puede recortar tiempo en la subida, aunque el llano sigue siendo un desafío. A pesar de ello, Andreu promete intentarlo, impulsado por su pasión y su espíritu de superación.




