De la incredulidad inicial al arbitraje condicionado: Gorosito, arquitecto del éxito y artífice de la gesta de Alianza.

El **estrategia** de Néstor Gorosito trascendió la simple dirección técnica en la reciente participación de Alianza Lima en la Fase 1 de la Copa Libertadores, donde eliminaron a Nacional de Paraguay. Apenas concluido este encuentro, ‘Pipo’ ya enfocaba su atención en el próximo rival: Boca Juniors, desplegando una particular táctica psicológica. Gorosito, con un pasado ligado a River Plate y San Lorenzo, clásicos rivales de Boca, imprimió una mentalidad audaz en el equipo blanquiazul, buscando minimizar el impacto de jugar en La Bombonera y fomentando una visión de igualdad competitiva.

Según el reportaje de El Comercio, la clave de Gorosito fue desafiar la percepción de superioridad de Boca, buscando nivelar el terreno de juego desde lo mental.

La declaración inicial de Gorosito, “Nosotros vamos a querer ganar, no es que vamos a intentar”, marcó el tono de su desafío. Al minimizar la diferencia económica entre ambos clubes, señalada por Transfermarkt, Gorosito buscó empoderar a sus jugadores. Su argumento central se basaba en la igualdad numérica dentro del campo, desestimando la idea de que Alianza Lima debía sentirse inferior.

En el partido de ida, Alianza Lima logró una victoria 1-0 con gol de Pablo Ceppelini, un resultado que pudo ser más amplio. Durante este encuentro, Gorosito mostró una faceta inusualmente apasionada, alejándose de su habitual compostura. Sin embargo, tras la victoria, sus primeras declaraciones se centraron en cuestionar el arbitraje, anticipando un posible sesgo en el partido de vuelta en La Bombonera.

Las quejas sobre el arbitraje fueron directas y específicas, mencionando tarjetas amarillas cuestionables y un fuera de juego mal cobrado que frustró un contragolpe. Gorosito, respaldado por sus años de experiencia en el fútbol argentino, parecía buscar influir en el ambiente previo al crucial encuentro en Buenos Aires.

La famosa frase “Es todo un biri biri esto de la cancha” se convirtió en un lema para Alianza Lima, reflejado incluso en las celebraciones del equipo. Gorosito desestimó la mística de La Bombonera, argumentando que el talento individual de los jugadores es lo que realmente define un partido. Sus palabras resonaron en Argentina, generando debates y reacciones entre figuras del fútbol y los medios de comunicación.

La rivalidad personal de Gorosito con Boca Juniors, arraigada en su pasado en River Plate, añadió un componente adicional a este enfrentamiento. Periodistas deportivos argentinos describieron a Gorosito como un técnico “anti-Boca”, una figura impopular en el entorno del club xeneize.

Más allá del resultado, Gorosito destacó el potencial del fútbol peruano y la calidad de sus jugadores. Reconoció la importancia de haber creado un grupo sólido dentro y fuera del campo, anticipando un cambio de mentalidad en los clubes peruanos al afrontar competiciones internacionales. La victoria ante Boca, según Gorosito, podría marcar un antes y un después en la historia del fútbol peruano.