De la alegría inicial a la frustración con Gorosito y un equipo mentalmente inquebrantable: secretos de la épica clasificación de Alianza a la fase de grupos de la Copa

El reciente encuentro de Alianza Lima frente a Deportes Iquique, crucial para la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores, expuso una faceta del equipo blanquiazul que va más allá del rendimiento individual: la **cohesión** interna. La unión del plantel, evidenciada en momentos de tensión y celebración, se erige como un pilar fundamental en el proyecto liderado por Néstor Gorosito. Esta sinergia, donde suplentes y titulares comparten un mismo sentir, se tradujo en un apoyo constante, tanto en el campo como en la banca, demostrando que el objetivo común trasciende los roles individuales.

Según la investigación publicada por El Comercio, la intensidad vivida en el partido, dentro y fuera del campo, superó incluso la mejor versión futbolística que el equipo íntimo pudo mostrar.

Desde el inicio, Alianza Lima se mostró dubitativo, contrastando con un Deportes Iquique que salió al campo con mayor determinación. Al minuto 7, la escuadra chilena ya generaba peligro con un gol anulado por fuera de juego, lo que provocó la reacción de Gorosito, instando a sus jugadores a mostrar mayor concentración y agresividad ofensiva. Con el paso de los minutos, Alianza fue encontrando su ritmo, impulsado por el aliento incesante de las cuatro tribunas de Matute. Sin embargo, las oportunidades generadas por Alan Cantero y Eryc Castillo no lograron concretarse en gol.

Un factor preocupante fue la condición física de Hernán Barcos, referente en el ataque aliancista. Alrededor del minuto 36, el delantero comenzó a mostrar molestias en el muslo posterior izquierdo, lo que obligó a Gorosito a enviar a Paolo Guerrero a calentar. Finalmente, la lesión de Barcos, que se presume un desgarro, propició el ingreso de Guerrero al campo, quien asumió la responsabilidad de liderar el ataque. Este cambio forzado evidenció la profundidad de la plantilla aliancista, capaz de adaptarse a las adversidades.

El partido, caracterizado por su intensidad y fricción, requería el despliegue físico de jugadores clave como Pablo Lavandeira y Erick Noriega. Lavandeira, en particular, destacó por su entrega y versatilidad, cubriendo diferentes zonas del campo y contribuyendo tanto en ataque como en defensa. Su despliegue incansable reflejó el compromiso del equipo con la búsqueda del resultado.

La apertura del marcador llegó al minuto 42 gracias a un gol de Kevin Quevedo, quien aprovechó un rebote tras una jugada iniciada por Guillermo Enrique. Este gol desató la euforia en el banquillo aliancista, con un Gorosito visiblemente emocionado. La anotación, además de significar la ventaja en el marcador, ratificó el buen momento futbolístico de Quevedo, quien ha recuperado su mejor nivel tras su regreso al club. Durante la transmisión se pudo ver a Jose Bellina el gerente deportivo celebrar el tanto con efusividad.

En el segundo tiempo, Alianza Lima intentó mantener el control del partido, aunque sin lograr la fluidez deseada en su juego. A pesar de las imprecisiones, el equipo no permitía que Deportes Iquique representara una amenaza constante. Sin embargo, en los minutos finales, la escuadra chilena encontró un nuevo impulso, y en el minuto 90, Misael Dávila anotó el gol del empate tras un resbalón de Erick Noriega. El gol de Iquique puso a Alianza al borde de la eliminación. Tras este tanto la afición blanquiazul se quedo en silencio expectante.

El final del partido fue dramático, con una gresca entre ambos equipos en el tiempo añadido que aumentó la tensión. Finalmente, tras el pitazo final, la alegría se desbordó en el plantel aliancista, con jugadores y cuerpo técnico celebrando la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores. Este logro, más allá del resultado deportivo, representa la consolidación de un grupo humano comprometido y unido bajo la dirección de Néstor Gorosito. Este es el segundo año consecutivo en que Alianza Lima clasifica a la fase de grupos de la copa libertadores.