Cultura tributaria y gestión municipal

Cultura tributaria y gestión municipal

CPC. Mto. César Augusto Kanashiro Castañeda

Los gobiernos locales tienen la obligación de brindar servicios eficientes para mejorar la calidad de vida de los vecinos de su jurisdicción, para cumplirlo cuenta con dos fuentes de financiamiento. Recursos directamente recaudados a través de las tasas y contribuciones municipales, y los recursos que provienen de transferencias del Tesoro Público. 

El cumplimiento de brindar mejores servicios se encuentra limitado por el elevado índice de morosidad en el pago de los arbitrios.

El recurso tributario principal que administran las municipalidades son los arbitrios, que no está cumpliendo de manera eficiente la recaudación por el incumplimiento de pago por parte de los vecinos, debido muchas veces a la escasa o nula cultura tributaria, desconociendo que constituyen los ingresos con los cuales se gestiona la provisión de servicios municipales para mejorar la calidad de vida de la comunidad que muchos reclaman.

Entre las actitudes tolerantes al fraude y la conducta social adversa al pago de impuestos, manifestada en actitudes de rechazo, resistencia y evasión, o sea en diversas formas de incumplimiento, destaca la “morosidad tributaria”.

La morosidad en los municipios, no es nuevo, por el contrario, cada año se viene incrementando, lo que representa un obstáculo que impide que las municipalidades realicen una gestión eficiente que satisfaga a la comunidad.

Siendo el eje primordial que la educación tributaria debe generar en los ciudadanos una “conciencia tributaria”, que viene a ser la motivación intrínseca de pagar impuestos, refiriéndose a las actitudes y creencias de las personas, es decir, a los aspectos no coercitivos, que motivan la voluntad de contribuir por los agentes, reduciéndose al análisis de la tolerancia hacia el fraude y se cree que está determinada por los valores personales. Esta comprensión se alimenta de información oportuna y de formación adecuada, las cuales deben conducir hacia la aceptación, derivada de la concientización aludida.

El gran reto de la toda administración tributaria, en cualquier nivel de gobierno; será desarrollar y fortalecer una mayor cultura tributaria, incentivando que las personas declaren, o fortalecer a la administración tributaria para optimizar su labor de fiscalización y llegar a que los individuos de una sociedad tengan un alto nivel de conocimiento acerca del sistema tributario y sus funciones.

Existen diversos factores que explican la morosidad tributaria, uno de los principales es la falta de cultura tributaria. 

La cultura tributaria debe ser entendida esta como ausencia de práctica habitual de cumplimiento voluntario y conciente de las obligaciones tributarias y su importancia, así como la normatividad que la rige. 

También se debe a la poca difusión de información por parte de las municipalidades y falta de una formación adecuada, por ello los vecinos son renuentes a la aceptación de sus obligaciones tributarias.

Por ello, fortalecer la cultura tributaria en la población es indispensable para lograr una recaudación firme y sostenible en el mediano y largo plazos, de manera que contribuya a la posibilidad de cumplir con eficiencia los servicios públicos municipales de limpieza pública, ornato y seguridad ciudadana, mejorando de este modo la gestión municipal.

Es decir, la cultura tributaria debe sustentarse en valores que tiendan al bien común, y debe estar en el currículo del sistema educativo básico regular, con la finalidad de concientizar a los maestros y alumnos en la práctica constante de estos valores referidos a la tributación. 

De manera que la escuela asuma el compromiso de formar ciudadanos capaces de definir, defender y hacer cumplir normas de convivencia, para tener un país en el cual cada peruano sienta y sepa que puede realizar sus aspiraciones   personales   y   sociales.   

Que debe tener por objetivo sumar esfuerzos hacia la formación de un niño y futuro ciudadano crítico y participativo, con carácter responsable, creativo, tolerante y que sea transparente en sus actos, para que tienda a hacer posible una transformación profunda y real de la sociedad en la que vive.