Por: Andrés Cloud
En su edición del 10 de diciembre pasado, el diario Ahora y la Asociación Escritores de Huánuco hicieron público los resultados del “II concurso de Poesía y Cuento Premio Ahora 2016”. De conformidad con las bases del certamen, los jurados calificadores de cada género seleccionaron cinco ganadores: primer y segundo premio y tres menciones honrosas, respectivamente. Con miras a su próxima publicación en el suplemento literario Ahoracuentos (viernes, 10 de febrero) un comentario al paso sobre los cinco textos ganadores en narrativa.
* Primer premio: El cuento ganador se titula De Eros a Keres, concursante con el seudónimo de Arkantos II. Su autor: Irving Chávez Ponce, estudiante de Lengua y Literatura en la Unheval. Como cuestión previa y con relación al título, cabe señalar que en la mitología griega, Eros simboliza el amor y Keres es la diosa de la muerte violenta o más propiamente el espíritu de los muertos. En tal sentido, De Eros a Keres es el monólogo de un estudiante de medicina del séptimo ciclo y está dirigido al psicólogo Anthony Ramírez, ambos aislados, de noche, en un ambiente cerrado y con llave que pareciera ser una celda para reos en cárcel o algo similar. La presencia del psicólogo en el centro de reclusión es con la finalidad de verificar el estado mental de paciente. Dos citas que abren las puertas del relato: “Ustedes los psicólogos me causan repugnancia y a la vez risa”; “Se me acusa de asesinatos en serie, doctor Ramírez. (…) Bueno, bueno, voy al grano. Al clásico estilo: Había una vez…”, dice el hablante y continúa su perorata o monólogo dirigido.
Se trata, pues, del monólogo confesional de un estudiante universitario con dotes histriónicas (fabulador, teatrista, mitómano, cuentacuentos), pero también un refinado y culto hedonista, maniático sexual, criminal y hasta parricida con alteraciones mentales, y proclive a la psicopatía, el behaviorismo, la necrofilia e incluso la antropofagia: “No grites por favor. Con mi última víctima probé el sabor de la sangre y otro fuego inundó mi interior. Ahora mi curiosidad ha crecido, me gustaría conocer el sabor de la carne. ¡No estoy loco! ¡Ya les dije eso desde un principio! No te dolerá, lo prometo”, dice al final dirigiéndose cuchillo en mano al psicólogo.
Esto como resultado de una primera lectura, pero no todo está dicho, pues De Eros a Keres no es un cuento plano y de final cerrado sino abierto y hasta ambiguo. En tal sentido, cabe también otro tipo de lectura insinuado por el personaje muy sutilmente en algún momento: “Esta noche seré tu cuentacuentos. Y como en todo cuento dentro de la verdad, ¡habrán muchas mentirás!”.
* Segundo premio: De la autoría de Jorge Cabanillas Quispe (Tintín), Holocausto bajo la luna es también un monólogo dirigido, atípico y experimental cuya línea argumental difusa, fluctuante y quebradiza se asocia con la ensoñación o la alucinación. Abundosa en “de pronto”, “de repente” y cambios bruscos en la trama y los escenarios (Jerusalén), por su alusión a Cerbero (Cancerbero), Dante, Judas, Pedro, Cristo, etc. se trata al parecer de una visión onírica o alucinada del infierno a través del sueño en una “noche de luna roja teñida completamente de sangre”. El relato se intercalan con diálogos ocasionales con un misterioso personaje que le sirve de guía al monologante: “¿Es el infierno?, pregunté creyéndome muerto. Sí, contestó. Ya me cagué, eso me pasa por hereje, ojalá que solo esté por acá de pasada. Lo peor es que no le dejé comida al gato, me angustié”.
* Menciones honrosas: Ambientado en los pretéritos años de 1539, El titán de los Andes de Ronald Helí Leiva Echevarría (Inkarrí), es un relato histórico en el que, supuestamente, se enfrentan en un duelo personal a muerte el líder indígena Illatúpac y el sanguinario soldado español Francisco de Chávez, conocido en la época como el Herodes de América. A la usanza de los gladiadores romanos y resguardados por sus respectivos ejércitos, el enfrentamiento tiene lugar en el centro de la planicie de Huanukopampa. Admirable por el detallismo y sobre todo por la precisión en la descripción del escenario, los personajes y las armas de los combatientes, el Titán de los Andes tiene un final sorpresivo e inesperado, pero simbólico: la derrota física y la huida del hispano y su hueste, pero también la derrota histórica del indígena y los suyos:
“La guerra está perdida, Willca Uma. Mi misión ha sido cumplida. El ciclo del imperio del Inti llegó a su fin. Volverán estos españoles y otros, saquearán y matarán a los nuestros; pero ese que se fue, jamás volverá”, sentencia al final el Inca Illatúpac.
* Estructurado a modo de diario personal y en base a puros diálogos a través del celular, Negocio telefónico de Doenits Martín Mora (El Chalonazo) gira en torno a un tema puntual y preciso: los enredos y la estafa final en la venta por 2000 soles de un celular de segunda mano de alta tecnología (Samsung Galaxy S7), pero de dudosa procedencia (¿robado?) por parte de Chavo a su amigo Chocadonuts, granujas habitúes del billar Copacabana. El último parlamento del estafado a través de una llamada con un teléfono ajeno al comprado es más que elocuente. “Deje su mensaje en la casilla de voz… ¡Oe c. t. m., tu celular de garantía no tiene línea. ¡Ni que te vea en la calle, m!”.
* De ambiente sórdido, promiscuo y marginal, El colchón y la vecina del 306 de Gino Tello Solís (El Híbrido) es un relato en primera persona en el que un frustrado estudiante de abogacía (tipo Rodion Romanovich Raskolnikov de Crimen y castigo), testimonia sus frustraciones e ilusiones rotas a causa de la precariedad y la pobreza. Inquilino precario del cuartucho 304 en una ruinosa casona de tres pisos para huéspedes limitados económicamente, un joven y anónimo estudiante provinciano inmigrante a la capital, termina como proxeneta de la mulata de cascos ligeros del vecino cuarto 306.
“Cuando ingresé a la universidad capitalina, mi padre se emborrachó una semana contando a todo el barrio que su hijo iba ser ‘doctor en leyes’; mi madre lloró esos siete días porque iba a tener un hijo ‘ilustrado’; pero mi abuelo con alzhéimer sentenció que iba ser congresista o caficho”.
* Otrosí digo: En todo concurso (literario o de cualquier índole, no siempre gana el mejor sino el más original y novedoso, aquel trabajo creativo que de algún modo escapara a la generalidad, a lo común, a la de todos. Pero a veces, enhorabuena, coinciden calidad, originalidad y otras bondades.
Ayancocha, febrero 2 del 2017



