La Selección Peruana afronta un momento crítico en las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial 2026, ocupando el último lugar de la tabla con apenas dos puntos tras las primeras seis fechas. Uno de los aspectos más notables de esta fase ha sido la ausencia de creatividad e inventiva en el juego del equipo, una carencia particularmente sentida debido a la ausencia de Christian Cueva, quien fue una pieza clave en las clasificatorias anteriores.
Cueva, conocido por su habilidad para generar jugadas ofensivas, no ha estado a la altura de las expectativas bajo la gestión de Reynoso. Tras el repechaje contra Australia en junio, su participación con la selección disminuyó significativamente, jugando solo un total de 199 minutos en los amistosos de ese año. Su rendimiento decreciente, tanto con su club como con la selección, llevó a Reynoso a buscar otras opciones para su esquema táctico.
Esta situación ha llevado a cuestionar si la gestión de Reynoso ha sido adecuada en cuanto a la integración y aprovechamiento de Cueva. La falta de un plan concreto para recuperar su nivel de juego ha sido evidente, y la selección ha sufrido la falta de un jugador con sus características únicas. A pesar de los intentos de Quispe de llenar este vacío, la necesidad de un jugador de las cualidades de Cueva sigue siendo patente. Con la salida inminente de Reynoso y el futuro incierto de Cueva en Alianza Lima, la selección peruana se enfrenta a la tarea de reconstruir y reorganizar su estrategia para las próximas fechas de las Eliminatorias.




