La elección vocacional, un hito crucial en la vida de todo estudiante, suele presentarse como un desafío complejo, especialmente al inicio de la etapa universitaria. Muchos jóvenes, como Mariana, quien experimenta insatisfacción en su primer ciclo de Derecho, se enfrentan a la disyuntiva de si la carrera elegida realmente se alinea con sus intereses y aptitudes. Esta situación, lejos de ser una excepción, es una vivencia común que refleja la presión y la incertidumbre que acompañan esta importante decisión.
Según la investigación publicada por El Comercio, es habitual que surjan dudas sobre la elección de carrera durante los primeros ciclos universitarios, ya que la decisión vocacional se toma en una etapa de vulnerabilidad emocional, cuando los jóvenes aún no cuentan con la madurez suficiente para evaluar las implicaciones de una elección profesional.
La dificultad de Mariana, evidenciada en su falta de conexión con los cursos y su persistente sensación de desorientación, resalta la importancia de considerar factores tanto internos como externos al momento de elegir una carrera. Las expectativas familiares, las presiones sociales y la búsqueda de estabilidad económica a menudo nublan la verdadera vocación, llevando a los estudiantes a optar por caminos que no les brindan satisfacción personal. Es esencial que los jóvenes tengan la oportunidad de explorar sus intereses y habilidades antes de tomar una decisión definitiva.
Es crucial diferenciar entre una crisis vocacional pasajera y una señal de que la carrera elegida no es la correcta. La persistencia de la desmotivación, la desconexión con el contenido de los cursos, el malestar emocional constante y los pensamientos recurrentes de abandonar la carrera son indicadores de que la elección puede haber sido errónea. En estos casos, es importante buscar apoyo profesional para evaluar las opciones y tomar una decisión informada.
Comunicar a los padres la decisión de cambiar de carrera puede ser un proceso complejo, especialmente cuando estos han realizado sacrificios económicos y emocionales para apoyar la educación de sus hijos. Prepararse emocionalmente para esta conversación, ensayar posibles escenarios y tener un plan alternativo claro puede ayudar a reducir la tensión y facilitar el diálogo. Es fundamental expresar los motivos del cambio con honestidad y respeto, evitando culpar a los padres y enfocándose en la búsqueda de un camino que brinde mayor satisfacción personal y profesional. Esta Guía es esencial en ese proceso.
En el caso de que los padres no brinden el apoyo esperado, es importante recordar que la valía personal no depende de la aprobación externa. Buscar apoyo en otros vínculos significativos, como amigos, familiares o terapeutas, y practicar la autocompasión puede ayudar a mantener la autoestima y la confianza en la propia capacidad para tomar decisiones. Establecer límites saludables y reconocer las propias necesidades emocionales también es fundamental para evitar sentirse abrumado por la situación.
Finalmente, cambiar de carrera no debe ser visto como un fracaso, sino como una oportunidad para reorientar el rumbo y construir una vocación más auténtica y significativa. Iniciar un proceso de autoconocimiento, identificar las propias habilidades y metas, y rodearse de personas que brinden apoyo son pasos clave para reconstruir la confianza y avanzar hacia un futuro profesional más satisfactorio. En el Perú, donde según datos del INEI, la tasa de jóvenes entre 18 y 24 años que acceden a la educación superior ha crecido en un 15% en la última década, es fundamental brindar orientación vocacional adecuada para evitar la frustración y el abandono de los estudios.




