La volatilidad inherente al mercado de criptomonedas se ha exacerbado tras la propuesta del expresidente Trump de crear una reserva nacional de criptoactivos. Esta iniciativa, que ha generado controversia tanto entre republicanos como inversores, provocó inicialmente un alza significativa en el valor de las monedas digitales involucradas, seguida de una abrupta caída. El Bitcoin, por ejemplo, cotizaba alrededor de los $83,800 dólares al inicio del martes, casi $10,000 dólares menos que el día anterior.
Según la investigación publicada por The New York Times, el plan ha suscitado numerosas interrogantes sobre su funcionamiento y los riesgos asociados. La propuesta llega en un momento de creciente interés, pero también de gran incertidumbre regulatoria en torno a las criptomonedas a nivel global, donde países como El Salvador ya han adoptado el Bitcoin como moneda de curso legal, mientras que otros exploran la creación de monedas digitales de banco central (CBDC).
La idea central de la reserva nacional, impulsada durante la campaña del verano pasado con el nombramiento del inversor de capital riesgo David Sacks como “zar de las criptomonedas”, consistiría en retener el Bitcoin que el gobierno federal ya ha confiscado a criminales, estimado recientemente en unos $17 mil millones de dólares. Este movimiento se produce en un contexto donde la incautación de criptomonedas relacionadas con actividades ilícitas se ha incrementado significativamente en los últimos años.
En paralelo, la senadora republicana Cynthia Lummis, de Wyoming, ha presentado un proyecto de ley que busca instruir al gobierno a comprar aproximadamente 200,000 Bitcoins al año durante cinco años, con un valor cercano a los $90 mil millones de dólares. Para financiar esta adquisición, la propuesta plantea desviar $4.4 mil millones de dólares del superávit de la Reserva Federal, afectando las arcas del Departamento del Tesoro. Esta iniciativa se inspira, en parte, en estrategias de diversificación de reservas de valor adoptadas por algunos fondos soberanos en la última década.
Sin embargo, la posible reacción del mercado ante tales compras federales masivas es una incógnita. Se anticipa que los precios de los tokens digitales aumentarían considerablemente, generando un debate sobre la conveniencia y el impacto económico de esta medida. La cuestión del impacto inflacionario de tales inyecciones de capital en el mercado de criptomonedas también es objeto de análisis entre los economistas.
Otro factor a considerar es la posible reacción de Trump ante la división entre los legisladores republicanos con respecto a la idea de la reserva. No se descarta que el expresidente intente desafiar los límites legales de su autoridad y crearla de forma unilateral. Esta posibilidad añade una capa adicional de incertidumbre al panorama, considerando el historial de decisiones controvertidas tomadas durante su anterior mandato.
El uso de dinero de los contribuyentes es, sin duda, el aspecto más criticado del plan. Figuras como Joe Lonsdale, un financiero y partidario de Trump, han expresado su desacuerdo, calificándolo de un “esquema para criptobros”. Otros inversores han tildado la propuesta de un “error evitable” que beneficiaría a los iniciados y creadores de estas monedas a expensas del contribuyente estadounidense.




