Aunque el alcalde Antonio Jara insista en negarlo, todo apunta a una evidente crisis interna en la Municipalidad Provincial de Huánuco. Los recientes cambios de personal de confianza y la salida de varios gerentes claves no pueden ser leídos únicamente como una “renovación técnica”. Se trata, más bien, de señales concretas de un desorden institucional que va creciendo silenciosamente.
En los últimos días, al menos tres gerencias fundamentales —Planificación, Administración y Transportes— han quedado acéfalas o con nuevos rostros, tras el retiro de funcionarios que hasta hace poco contaban con la confianza del alcalde. Según versiones no oficiales, estas salidas estarían vinculadas a presuntas deficiencias en la prestación de servicios y a una gestión percibida como ineficiente por parte de la ciudadanía.
La versión ofrecida por el propio alcalde apunta a un simple ajuste interno. Jara ha declarado que se trata de decisiones tomadas “en base a criterios de rendimiento” y que los cambios no obedecen a una crisis estructural. Sin embargo, resulta difícil sostener esa explicación cuando las modificaciones afectan a áreas estratégicas para el funcionamiento de la comuna.
Más aún, se especula que uno de los detonantes del remezón interno habría sido el manejo del sistema de semáforos y la cuestionada instalación de rompemuelles, cuya ejecución habría generado molestias tanto en el transporte público como en los vecinos —y, paradójicamente, incluso al propio alcalde, que no podía circular con normalidad por las calles intervenidas.
La administración Jara atraviesa su segundo año de gestión, y cada cambio en los altos mandos debe ser considerado con cautela. La falta de continuidad en los equipos técnicos y la rotación constante de funcionarios no solo reflejan desorganización, sino que también afectan la ejecución de obras y el cumplimiento de metas.
Los huanuqueños esperan resultados, no excusas. Si los cambios responden realmente a la búsqueda de mayor eficiencia, bienvenidos sean. Pero si son síntomas de una administración que no logra cohesionar su equipo, entonces se está ante una crisis que merece ser asumida con transparencia, y no disfrazada con eufemismos.




