Delgado advierte sobre riesgos de interferencia política en el Poder Judicial
Fragmentación de partidos: “un vicio que debilita la democracia”
En un escenario marcado por tensiones entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, el analista político y actual jefe legal constitucional del Parlamento, Ángel Delgado, advirtió sobre la necesidad de un delicado equilibrio entre independencia, fiscalización y cooperación para garantizar la gobernabilidad. Según indicó en una entrevista exclusiva para el Diario Ahora, la Constitución establece la separación de funciones como mecanismo para evitar abusos, pero su mal uso podría entorpecer la acción conjunta del Estado.
Delgado sostuvo que, aunque en el papel la independencia de poderes está garantizada, en la práctica las afinidades políticas pueden influir en la coordinación institucional. A su juicio, esta situación depende de la composición política surgida de las urnas, más que de defectos estructurales. En este contexto, alertó sobre los riesgos de un enfrentamiento prolongado entre Ejecutivo y Legislativo en la antesala de las elecciones generales de 2026.
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Reformas constitucionales y papel del Poder Judicial
Consultado sobre las reformas urgentes, Delgado señaló como prioritario garantizar la imparcialidad del Poder Judicial y el Ministerio Público, a los que definió como árbitros naturales entre poderes. De acuerdo con su análisis, en los últimos años ambas instituciones han sido utilizadas con fines partidarios, lo que “desvía” su función democrática.
El jurista advirtió que cuando jueces y fiscales participan en la lucha política, la estructura republicana se ve comprometida. Para él, la separación de poderes protege a las minorías frente a posibles abusos de las mayorías, por lo que la concentración de facultades en un solo órgano —propia de regímenes autoritarios— debe evitarse a toda costa.
Fragmentación política y riesgos para la democracia
En referencia a la existencia de más de 40 partidos, Delgado consideró que se trata de un “vicio” diseñado deliberadamente para fragmentar la oposición y debilitar el sistema democrático. Aseguró que esta proliferación de agrupaciones no responde a un verdadero interés ciudadano por participar en política, sino a una estrategia que favorece el caos y facilita la influencia de sectores tecnocráticos sin respaldo popular.
Pese a ello, expresó su confianza en que el electorado concentrará su apoyo en un número reducido de propuestas relevantes, como ocurre en competencias donde solo unos pocos llegan a la meta. A su entender, la calidad de la estrategia, la capacidad de comunicación y la organización serán determinantes en la contienda de 2026.
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Elecciones y rol de la juventud en la renovación política
Delgado enfatizó que, aunque los partidos grandes parten con ventaja en recursos, la historia electoral peruana demuestra que las sorpresas son posibles. Citó como ejemplos las victorias de Alberto Fujimori y Pedro Castillo, quienes desafiaron a estructuras políticas más sólidas.
En su mensaje a los jóvenes, los instó a superar a las generaciones actuales y a completar las promesas pendientes desde la independencia. Recordó la frase de Manuel González Prada, “los jóvenes a la obra, los viejos a la tumba”, como metáfora de la renovación necesaria en la política nacional.
Expectativas para el próximo gobierno
Finalmente, Delgado expresó su convicción de que el próximo gobierno pueda encaminar al país hacia la resolución de sus problemas, aunque reconoció que el reto es enorme. Evocó momentos críticos de la historia, como la posguerra con Chile, para destacar la resiliencia del Perú y la vigencia de la “promesa republicana” de Jorge Basadre, que, según dijo, aún espera su realización completa.




