El 29 de diciembre de 2023, la presidenta Dina Boluarte inauguró con gran pompa la nueva Refinería de Talara, una obra emblemática de Petroperú y considerada la más moderna de Latinoamérica. Sin embargo, documentos internos y análisis técnicos revelan que el megaproyecto no estaba completamente listo para operar.
Pese a las declaraciones de Boluarte, quien aseguró que la refinería estaba funcionando “a toda su capacidad”, los hechos contradicen ese optimismo. Según información obtenida por Cuarto Poder y un informe de Daniel Muñoz para La República, la realidad técnica del proyecto era preocupante desde meses antes de la inauguración.
Problemas desde el arranque
Los problemas de la refinería no comenzaron después de su inauguración, como aseguró Petroperú en su momento. En agosto de 2023, cuatro meses antes de su puesta en marcha oficial, ya se habían identificado fugas, caídas de flujo y desperfectos graves en la unidad Flexicoking, pieza clave para convertir residuos pesados de petróleo en productos refinados.
A pesar de estas fallas, se decidió avanzar con la inauguración, lo que ha generado duras críticas hacia las autoridades responsables, entre ellas la propia presidenta Boluarte y el entonces ministro de Energía y Minas, Óscar Vera.
Según Carlos Paredes, expresidente de Petroperú, la decisión de inaugurar la refinería sin estar lista fue una falta grave de transparencia:
“No nos dijeron la verdad sobre la situación del proyecto. Este nivel de improvisación daña la confianza pública y la credibilidad de la empresa”.
Flexicoking: paralización y pérdidas millonarias
A solo días de la inauguración, la unidad Flexicoking quedó fuera de servicio por 90 días, y poco después se amplió la paralización de manera indefinida. Informes técnicos revelaron problemas adicionales en el flujo de aire hacia el gasificador y en la circulación de coque, elementos críticos para el funcionamiento de esta unidad.
La paralización de la refinería ha generado pérdidas estimadas en cerca de US$1 millón diarios, sumando presión a Petroperú, que ya enfrenta problemas financieros graves. La inversión total en el proyecto asciende a más de US$6 mil millones, convirtiéndolo en uno de los megaproyectos más costosos de la historia del país.
Críticas a la gestión: “un error de cálculo”
El manejo de la refinería ha sido duramente criticado por expertos como César Gutiérrez, exgerente de Petroperú. Gutiérrez subrayó que la decisión de inaugurar apresuradamente la obra fue un error estratégico.
“La cautela debió primar. Si sabían que las unidades no estaban listas, deberían haber continuado operando como comercializadores hasta garantizar que todo estuviera en funcionamiento óptimo”.
La falta de planificación y el interés por mostrar resultados han generado un clima de incertidumbre, no solo en la región de Talara, sino en todo el país.
Óscar Vera y su nuevo rol en Petroperú
La polémica se intensificó con la reciente designación de Óscar Vera, exministro de Energía y Minas y figura clave en la inauguración de la refinería, como gerente general de Petroperú. Su nombramiento ha sido recibido con escepticismo, dado su papel en las decisiones que llevaron a la inauguración apresurada del megaproyecto.
El reto de Vera no es menor: debe liderar la recuperación de una empresa estatal que enfrenta una crisis de credibilidad y solvencia, mientras la refinería de Talara sigue sin operar a plena capacidad.
Impacto económico y social
El megaproyecto de Talara había sido presentado como una solución para reducir la dependencia del Perú en la importación de combustibles. Sin embargo, los problemas técnicos han transformado esta promesa en una carga financiera.
Mientras Petroperú enfrenta dificultades para cubrir los costos operativos de la refinería, las pérdidas diarias se acumulan, afectando no solo a la empresa, sino también al presupuesto nacional.
Además, la población local, que esperaba beneficios económicos y empleo, ha expresado su decepción. “Nos prometieron desarrollo, pero lo que vemos son máquinas paralizadas y pocas oportunidades”, comentó un residente de Talara que prefirió mantener el anonimato.
Transparencia en cuestión
La falta de información clara sobre el estado real de la refinería ha alimentado la desconfianza ciudadana hacia el gobierno y Petroperú. Según el informe de Daniel Muñoz para La República, los documentos internos contradicen la versión oficial, lo que pone en entredicho la transparencia de las autoridades involucradas.
Este tipo de manejos opacos no solo afectan la percepción pública, sino que también generan dudas sobre la capacidad del Estado para manejar megaproyectos de esta magnitud.
¿Qué nos depara el futuro?
La Refinería de Talara representa un desafío crucial para el Perú. A medida que las pérdidas se acumulan y la presión pública aumenta, es imprescindible que el gobierno y Petroperú ofrezcan respuestas claras y tomen medidas concretas para resolver los problemas técnicos.
Expertos señalan que se necesita una auditoría independiente para identificar responsabilidades y garantizar que proyectos futuros no repitan los mismos errores. Además, el Congreso ha comenzado a evaluar la posibilidad de investigar el manejo de este megaproyecto, lo que podría derivar en sanciones para los funcionarios responsables.
Conclusión: entre la esperanza y la crisis
La Refinería de Talara, que alguna vez fue presentada como un símbolo de modernidad y progreso, se ha convertido en un caso emblemático de mala gestión e improvisación estatal.
El Perú necesita recuperar la confianza en sus instituciones, y eso comienza con la transparencia. Solo así podrá garantizarse que los recursos públicos se utilicen de manera eficiente y en beneficio de todos los ciudadanos.
La situación de Talara es un recordatorio de los riesgos de priorizar la imagen sobre la planificación. A casi un año de su inauguración, la refinería sigue siendo una promesa incumplida.




