La región de Huánuco enfrenta una de las peores crisis de su historia, producto de la inacción y la falta de técnicos, exacerbada por las constantes lluvias y la corrupción. La incapacidad de los gobernadores anteriores ha llevado a una carencia crítica de infraestructura en educación y salud, afectando directamente a la población.
El colegio Juana Moreno, en construcción, es un ejemplo de la falta de compromiso con la educación. Los estudiantes se ven obligados a estudiar en diferentes lugares, lo que generará una falta de cohesión entre las promociones que terminan este año. La situación es aún más crítica en las provincias lejanas, donde no existen hospitales y los servicios de salud son prácticamente inexistentes.
La construcción de hospitales en la región ha sido un fracaso, con almacenes hacinados y medicinas pasadas. La provincia de Huánuco y Tingo María son ejemplos de esta ineficiencia. La falta de centros de salud con laboratorios, maquinarias y servicios higiénicos adecuados es un obstáculo para la atención médica efectiva.
Además, la región enfrenta una crisis en la infraestructura vial. La carretera central que nos une con la capital y la selva está deteriorada, lo que dificulta el transporte de productos y encarece las producciones. Los pueblos como Pachitea están exigiendo la construcción y mejora de carreteras para mejorar su calidad de vida.
Es hora de que la población organizada tome medidas para aliviar estas difíciles situaciones. No podemos seguir esperando a que el gobierno construya escuelas y hospitales. Es necesario que las directivas de los padres de familia y la comunidad en general se unan para construir y mejorar la infraestructura educativa y de salud.




