Crecimiento de Alcohólicos Anónimos en Huánuco: Un refugio para la recuperación

Confidencialidad y apoyo: La clave del éxito de Alcohólicos Anónimos en Llicua

Un grupo de ciudadanos que se identifican como “alcohólicos anónimos” ha establecido una asociación en Llicua, Huánuco, con el objetivo de brindar apoyo a personas que desean dejar de beber. Esta organización se basa en 36 principios y 12 pasos de recuperación, siguiendo principios espirituales. Según uno de los miembros, “nos reunimos todos los días de 7 a 9 y compartimos experiencia, fortaleza y esperanza”.

La asociación ha crecido significativamente en los últimos 29 años, expandiéndose a ocho grupos en Huánuco, Amarilis y Tingo María. Cada grupo tiene un promedio de 12 a 18 miembros, aunque la estabilidad de los participantes varía. “Hay muchos que quedan, muchos recaen”, comentó un miembro. La organización se mantiene gracias a reuniones diarias y el apoyo de “padrinos” que actúan como asesores espirituales.

El grupo enfatiza la confidencialidad y la gratuidad de sus servicios. “Es gratuito, es confidencial, o sea, las cosas que nosotros compartimos ahí en nuestro asesor queda entre el asesor y el miembro que el asesora o en el grupo que se habla queda todo”, explicó un miembro. Además, la asociación cuenta con el apoyo de profesionales como médicos y psicólogos, quienes se adhieren para brindar asistencia.

A nivel nacional, en Lima, se requiere una institución similar. “En este momento si aquí habría una persona que no bebiera, pero que esté afiliada la comunidad alcohólicos anónimos, sería la indicada de estar dando la información del caso”, mencionó un miembro. La organización busca proteger el anonimato de sus miembros y brindarles un entorno seguro para su recuperación.

El problema del alcoholismo está estigmatizado, lo que dificulta que las personas busquen ayuda. “El problema es que está muy estigmatizado, el asunto de alcohol”, señaló un miembro. La asociación ha observado un aumento en la participación de jóvenes y profesionales, destacando que “la enfermedad es el estrago que hace, no mide rango social, no mide sexo, hay damas, hoy se ven niños”.

El grupo también enfrenta desafíos relacionados con otras adicciones y problemas sociales. “Lastimosamente no solo queda el alcoholismo. Esto jala a otras adicciones, las drogas, qué hacen los niños para sustentar su consumo, lo que hacen es robar, asaltar”, comentó un miembro. La organización hace un llamado a las autoridades para que se involucren más en la solución de estos problemas.

Dato:

La asociación de alcohólicos anónimos en Llicua trabaja en un plano altruista, brindando apoyo emocional y espiritual a sus miembros. “Nuestro problema en sí es emocional, lo que nos lleva a buscar el refugio de la bebida”, explicó un miembro. A través de reuniones diarias y el apoyo de “padrinos”, la organización busca proporcionar una estabilidad emocional a sus miembros y ayudarlos a superar el alcoholismo.