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Costos sociales en Ambo y la sierra de Huánuco — radiografía ampliada

Presión sobre los precios y el bolsillo agrícola.
De acuerdo con la Gerencia Regional de Agricultura, los costos de los fertilizantes nitrogenados se han encarecido entre 15 % y 20 % en los últimos dieciocho meses, una variación que productores de papa y maíz atribuyen a la competencia desleal de compradores vinculados al narcotráfico que acaparan urea para los valles cocaleros. Según el presidente de la Junta de Usuarios del distrito, este repunte obliga a los agricultores a reducir el área cultivada o a endeudarse con cajas rurales, lo que incrementa su cartera morosa en un 12 % anual.


Migración juvenil y precarización laboral.
La Asociación de Municipios Rurales de Huánuco calcula que, durante la cosecha de coca (abril-julio), al menos 3 500 jóvenes de Ambo, Tomay Kichwa y Cayna abandonan temporalmente sus comunidades para emplearse como raspachos o cocineros en los campamentos clandestinos de los valles del Pichis y el Pachitea. El sociólogo Noam López sostiene que las redes criminales «transfieren rápidamente conocimiento logístico», de modo que por cada detención la organización reemplaza al operario en menos de 48 horas, debilitando la disuasión policial. Esta migración intermitente repercute en la tasa de deserción escolar de quinto de secundaria, que subió del 6 % al 9 % entre 2022 y 2024, según la Unidad de Gestión Educativa Local.


Seguridad ciudadana y economía informal.
Comerciantes del mercado modelo de Ambo reportan un alza del 30 % en los cobros de “cupos” por parte de bandas que se presentan como proveedores de transporte seguro hacia Tingo María. El comandante PNP encargado de la comisaría provincial admite que la capacidad operativa apenas cubre un patrullaje cada tres días en la carretera central, lo que facilita asaltos a transportistas de papa, cebolla y ganado. La Cámara de Comercio local señala que un 22 % de los negocios registraron intentos de extorsión telefónica en el último año, fenómeno previamente concentrado en la selva baja.
Ganadería y desvío de insumos veterinarios.


Productores de la cuenca del Huallaga Medio estiman pérdidas cercanas a 1,2 millones de soles anuales por robo o desvío de ivermectina y antibióticos que terminan en laboratorios de cristalización de cocaína. El Colegio de Médicos Veterinarios de Huánuco advierte que la escasez de insumos eleva los brotes de brucelosis y parasitosis, reduciendo la productividad lechera en 11 % y afectando el abastecimiento a plantas queseras de Amarilis y Dos de Mayo.


Contaminación hídrica y riesgo alimentario.
Derrames de combustibles y solventes provenientes de narcopistas río arriba contaminan las quebradas Huebra y Tambillo, ambas cruciales para los sistemas de riego de frutales en el valle bajo de Dos de Mayo. Ingenieros agrónomos de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán detectaron niveles de hidrocarburos totales de petróleo que superan hasta en cinco veces el límite permitido por el Reglamento de Estándares de Calidad Ambiental para Agua. Como consecuencia, cultivos de café, chirimoya y palto destinados al mercado nacional presentan mayor incidencia de pudriciones y rechazos comerciales en Lima.
Salud pública y consumo local de drogas.


El Centro de Salud Mental Comunitario de Ambo registró un aumento del 40 % en atenciones por consumo problemático de pasta básica de cocaína entre varones de 18 a 29 años. El jefe del centro relaciona el incremento con el retorno de jóvenes que trabajaron en campamentos cocaleros y hallaron una oferta establecida de estupefacientes en la propia provincia. Esta tendencia tensiona los limitados recursos de la red de salud, que cuenta con solo dos psicólogos y un psiquiatra para más de 60 000 habitantes.


Impacto cultural y cohesión comunitaria.
Dirigentes de rondas campesinas denuncian que las festividades tradicionales —como la Fiesta de las Cruces— han visto reducirse la participación juvenil, mientras aumenta el flujo de dinero en efectivo que se usa para costear orquestas y eventos privados asociados a nuevos actores económicos vinculados al narcotráfico. La antropóloga Patricia Espinoza advierte que «el ingreso de capital ilícito remodela jerarquías locales y erosiona mecanismos de autoridad comunitaria», fragmentando la cohesión social que históricamente caracterizó a los distritos alto-andinos de Huánuco.


En síntesis, la expansión del narcotráfico en la Amazonía central se refleja en Ambo como un fenómeno multidimensional: presiona precios, distorsiona mercados, fomenta migración precaria, debilita la seguridad, degrada el ambiente y perturba la identidad cultural serrana. Los testimonios recogidos por El Diario Ahora revelan la urgencia de políticas integrales que aborden simultáneamente desarrollo económico, control de insumos, salud mental y preservación del tejido comunitario.


Lo que está en juego para Huánuco
Seguridad ciudadana: la circulación de dinero ilícito y de insumos químicos incrementa los riesgos de extorsión y corrupción.

Salud ambiental: la deforestación y los residuos tóxicos contaminan subcuencas que abastecen de agua a la población urbana.

Derechos humanos: líderes y comuneros que se oponen a las pistas permanecen en situación de alta vulnerabilidad.

Economía regional: la expansión cocalera presiona los precios de la tierra y altera la producción agrícola tradicional.