Escándalo en la Iglesia peruana: el Vaticano acepta la renuncia del obispo Ciro Quispe tras una investigación por abusos y corrupción
El Vaticano confirmó el 24 de septiembre la aceptación de la renuncia del obispo peruano Ciro Quispe López, de 51 años, quien dirigía la Prelatura Territorial de Juli, en Puno, desde 2018. La decisión, dispuesta por el papa León XIV, fue el desenlace de una investigación interna que halló indicios de abuso de poder, relaciones simultáneas con múltiples mujeres y graves irregularidades financieras en la administración eclesiástica. La Santa Sede tomó esta resolución luego de evaluar los hallazgos de un proceso canónico que se extendió durante varios meses y fue dirigido por el obispo Marco Antonio Cortez Lara, de Tacna y Moquegua.
El caso salió a la luz pública en julio de 2024, tras una serie de reportajes difundidos por el programa “Sin Fronteras” y la revista “Hildebrandt en sus Trece”. Según el periodista Kevin Moncada, autor de la primera publicación, el escándalo estalló cuando varias mujeres descubrieron que mantenían relaciones paralelas con el prelado, lo que dio origen a las denuncias formales y a la apertura de un expediente vaticano.
Una exempleada del obispado, identificada bajo el nombre ficticio de Julia, brindó un testimonio que describió episodios de intimidad dentro de las instalaciones religiosas. “Veía toallas higiénicas, rastros de sangre en la cama, pelos de mujer en la ducha, latas de cerveza. Sus sábanas tenían manchas… Todo eso tenía que limpiar”, declaró la testigo en una entrevista publicada por medios locales.

Fachada de iglesia colonial de piedra en la Prelatura de Juli, Puno, Perú, que muestra detalles arquitectónicos históricos
Pruebas y hallazgos de la investigación vaticana
Los informes enviados a la Santa Sede incluyeron audios, fotografías, videos y mensajes de WhatsApp que documentaban las relaciones íntimas de Ciro Quispe. Entre las pruebas más comprometedoras figura un video de 14 minutos que muestra un encuentro sexual dentro del obispado. Este material fue determinante para la investigación del visitador apostólico Marco Antonio Cortez Lara, designado directamente por el papa León XIV.
La revista Hildebrandt en sus Trece reportó que el obispo mantenía vínculos sentimentales con al menos diez mujeres, entre ellas religiosas, novicias y empresarias de Cusco. Los testimonios recopilados por el equipo periodístico describieron un esquema de control y manipulación emocional. Según la periodista Paola Ugaz, especialista en investigaciones sobre abusos dentro de la Iglesia, el caso de Quispe reveló “un patrón de abuso de poder que utilizaba la religión como mecanismo de sometimiento emocional y laboral hacia las mujeres involucradas”.
De acuerdo con el periodista Liubomir Fernández, colaborador de la misma revista, algunas de las implicadas fueron promovidas a cargos estratégicos dentro de la prelatura. Entre ellas se mencionó a Elizabeth Céspedes del Carpio, propietaria de una clínica que obtuvo contratos del obispado, y a Noni Ayestas Castillo, arquitecta y exadministradora de Cáritas Juli, conocida entre el personal eclesiástico como “la Nadine del Obispado” por la influencia que ejercía sobre el prelado y su entorno administrativo.

Exobispo peruano Ciro Quispe López, de 51 años, quien dirigía la Prelatura Territorial de Juli, en Puno, desde 2018
Corrupción, negocios privados y desvío de fondos
Además de los hechos vinculados a las conductas sexuales, las investigaciones revelaron irregularidades económicas graves. En 2023, comunidades aymaras de Ácora obligaron a Quispe López a devolver alrededor de 100 mil soles provenientes de un programa de Naciones Unidas que nunca llegó a los beneficiarios. Asimismo, se descubrió que parte del mobiliario de una casa de retiro había sido trasladado a una pollería de propiedad del obispo en Cusco.
El empresario Bernabel Quispe Mamani denunció públicamente haber invertido 280 mil soles en la remodelación de un inmueble perteneciente a la Iglesia sin recibir compensación alguna. “Es un matón que merece ir a la cárcel”, declaró el empresario a la revista Hildebrandt en sus Trece. Otro episodio bajo investigación corresponde al uso irregular de una donación de 22 mil 651 dólares otorgada por ACN International para construir un comedor en la Casa de Formación Santa María de Chucuito. Según los reportes, el obispo habría utilizado documentos de gastos ajenos para justificar la ejecución del proyecto ante los donantes internacionales.
La respuesta del Vaticano y el relevo pastoral
Ante la gravedad de los hechos, el Vaticano designó en julio de 2024 al obispo Marco Antonio Cortez como visitador apostólico. La investigación se desarrolló en dos fases: la primera, de recopilación de pruebas y entrevistas a las denunciantes, y la segunda, de verificación documental y administrativa. Aunque los resultados completos no fueron publicados, fuentes eclesiásticas confirmaron que el informe final fue concluyente para que el papa León XIV aceptara la renuncia.
En un comunicado difundido el 2 de octubre, Ciro Quispe afirmó que su salida del cargo fue voluntaria. “Me retiro por decisión propia y espero que sea por el bien de nuestra Prelatura. Hasta la fecha no tengo ninguna denuncia en el fuero civil ni proceso eclesiástico abierto”, señaló. También denunció una supuesta “campaña difamatoria” promovida —según su versión— por periodistas y personas interesadas en desprestigiarlo.
El papa León XIV nombró como Administrador Apostólico de la Prelatura de Juli al obispo maltés Giovanni Cefai, de 58 años, quien asumió el cargo el 6 de octubre. En su homilía de inicio, Cefai pidió perdón “en nombre de la Iglesia, a quienes se hayan sentido olvidados o heridos. Hoy iniciamos un nuevo tiempo de reconciliación, de escucha y esperanza”, declaró durante la ceremonia en la Catedral San Pedro de Juli.

El papa León XIV nombró como Administrador Apostólico de la Prelatura de Juli al obispo maltés Giovanni Cefai, de 58 año
Impacto comunitario y reacción del periodismo investigativo
El caso de Juli tuvo un impacto devastador en la fe de la comunidad aymara. Durante la misa de despedida del obispo, los feligreses exigieron transparencia y la devolución de los fondos desviados. Muchas parroquias de la zona registraron una drástica disminución en la asistencia y en las contribuciones económicas. Autoridades locales reconocieron la pérdida de confianza en las instituciones eclesiásticas, situación que el nuevo administrador apostólico calificó como “un desafío espiritual y moral sin precedentes”.
El escándalo se enmarca en un contexto más amplio de denuncias sobre abusos dentro de la Iglesia peruana. Periodistas como Paola Ugaz y Pedro Salinas, reconocidos por sus investigaciones sobre el Sodalicio de Vida Cristiana, señalaron que el caso de Quispe reafirma la necesidad de transparencia y justicia dentro de las jerarquías religiosas. En junio de 2025, el papa León XIV expresó su apoyo público a los reporteros que, según dijo, “han perseverado en la verdad incluso frente a la persecución y el descrédito”.
La disolución del Sodalicio en 2025 marcó un precedente histórico: fue la primera vez que una denuncia periodística derivó en la desaparición de una organización religiosa. Analistas eclesiásticos sostienen que la rápida respuesta papal frente al caso de Juli refuerza el mensaje de “tolerancia cero” hacia los abusos sexuales y la corrupción dentro de la Iglesia latinoamericana.

Nuevo Administrador Apostólico de la Prelatura de Juli al obispo maltés Giovanni Cefai, de 58 años
Una herida abierta en la Iglesia del altiplano
El caso Ciro Quispe no solo expuso un esquema de poder abusivo, sino que también desnudó la fragilidad institucional de una prelatura enclavada en una de las zonas más pobres del país. Para las comunidades aymaras, el proceso de reconstrucción espiritual apenas comienza. “Necesitamos volver a creer, pero ya no en personas, sino en la verdad”, expresó una feligresa durante la ceremonia de bienvenida del nuevo prelado.
Mientras tanto, las investigaciones civiles y eclesiásticas continúan abiertas. La justicia peruana evalúa las pruebas remitidas por los medios de comunicación y por las víctimas. El desenlace judicial aún no tiene fecha, pero el precedente ya es innegable: por primera vez, un obispo peruano renunció a su cargo tras una investigación directa del Vaticano sustentada en denuncias periodísticas, un hecho que podría redefinir el modo en que la Iglesia aborda los abusos de poder en América Latina.




