Por: Domingo Baldeón Santacruz
La cordillera Huayhuash, uno de los sistemas orográficos más bellos del mundo, presenta un grandioso paisaje donde parece confundirse el cielo con la tierra; mañanas de colores misteriosos y horas crepusculares de magnitudes inexplicables, donde las noches estrelladas retratan sus multicolores como luna plateada, de amor, poesía, de encanto, con la singular y excepcional belleza indefinible que la madre naturaleza esculpió, donde los cóndores desde sus cimas elevan sus plegarias para salvar el Yerupajá.
Hace 17 años la cordillera Huayhuash fue declarada como zona reservada, con 67 589.76 hectáreas, con un volumen de 2 087 456 de toneladas cúbicas de masa glaciar en proceso de retroceso en los últimos 30 años, con pérdida del 22 % de los glaciares.
El sistema glaciológico es proveedor de aguas por la vertiente occidental al Pacífico y por la oriental al Atlántico, a esto se suma la contaminación por explotación minera de Mitsui Mining Smelting, como el uso inadecuado del medio ambiente por algunos comuneros de diferentes comunidades campesinas circundantes.
Como sucede en cualquier parte del mundo, el ser humano es el factor contaminante y destructor del medio ambiente, conforme avanza la tecnología también avanza el deterioro del medio ambiente
Debido a ello, el cambio climático es el problema más grave y más complejo que exige analizar el balance energético de la tierra y la evolución del clima, surgiendo de este problema el Efecto Invernadero, que incrementa la temperatura media del planeta.
Características
La cordillera Huayhuash tiene 9 valles interandinos con desniveles topográficos, ecosistema frágil, amplia gama de biodiversidad. Alberga 272 plantas agrupadas en 148 géneros y 55 familias, 61 especies de aves, 14 especies de mamíferos, 2 de anfibios, 2 de peces, entre ellos 10 de aves en extinción, según el biólogo Roberto Arévalo que elaboró un catálogo.




