El panorama geopolítico actual, marcado por la prolongada guerra en Ucrania y las tensiones entre Occidente y Rusia, ha propiciado un encuentro de alto nivel entre funcionarios estadounidenses y rusos en Riad, Arabia Saudita. Este diálogo, el más extenso en los últimos tres años, se produce en un momento crítico donde las dinámicas internacionales están en constante flujo. La administración Trump busca activamente un acuerdo para finalizar el conflicto ucraniano, mientras que el Kremlin aspira a restablecer una relación más cordial con Washington, un objetivo que había sido obstaculizado por las sanciones impuestas tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, y que habían afectado los intercambios bilaterales en diversos sectores.
Negociaciones bilaterales en Arabia Saudita.
Según el reportaje de The New York Times, este martes, altos funcionarios de Estados Unidos y Rusia se reunieron en Arabia Saudita para llevar a cabo las negociaciones más amplias entre ambos países en al menos tres años, en un contexto donde el presidente Trump impulsa el fin de la guerra en Ucrania y el Kremlin busca la normalización de las relaciones con Washington.
La reunión en Riad, precedida por una conversación telefónica entre Trump y Putin la semana anterior, generó reacciones de cautela y preocupación en Ucrania y Europa. Existe el temor de que la administración Trump pueda buscar imponer un acuerdo de paz en Ucrania que favorezca los intereses rusos. El encuentro se interrumpió brevemente para las oraciones del mediodía antes de reanudarse, evidenciando el respeto de Arabia Saudita por las tradiciones religiosas en medio de la diplomacia internacional. Tras la conversación telefónica, Trump destacó el “gran beneficio” que Estados Unidos y Rusia podrían obtener al colaborar en el futuro, anunciando el inicio inmediato de negociaciones para resolver la guerra en Ucrania.
La delegación estadounidense estuvo integrada por figuras clave como Marco Rubio, secretario de Estado; Michael Waltz, asesor de seguridad nacional; y Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Oriente Medio. Por parte de Rusia, asistieron Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores, y Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin. Se esperaba también la participación de Kirill Dmitriev, director del fondo soberano de inversión de Rusia, quien había colaborado previamente con Witkoff en la liberación de una maestra estadounidense encarcelada en Rusia. Ushakov declaró a la prensa que el objetivo primordial de las conversaciones era “iniciar una verdadera normalización de la relación” entre Rusia y Estados Unidos.
Dmitriev, por su parte, expresó su intención de reactivar la cooperación económica con Estados Unidos, buscando “reconstruir la comunicación, la confianza y el éxito”. Hizo referencia al exitoso historial de las principales empresas petroleras estadounidenses en Rusia, sugiriendo que podrían regresar en el futuro para aprovechar las oportunidades que ofrece el acceso a los recursos naturales rusos. Sin embargo, es importante recordar que empresas como Exxon Mobil se retiraron de Rusia tras la invasión de Ucrania, en respuesta a la condena internacional y las sanciones económicas. La discusión sobre la energía y los lazos económicos fue uno de los puntos centrales en la conversación entre Putin y Trump la semana pasada, lo que indica el interés de ambas partes en explorar áreas de cooperación potencial.
El gobierno ruso espera que las conversaciones con la administración Trump y un posible acuerdo de paz en Ucrania puedan allanar el camino para el levantamiento de las sanciones impuestas por la administración Biden. Dmitriev intentó apelar al interés de Trump por las ganancias y los recursos naturales, argumentando que las empresas estadounidenses perdieron 300 mil millones de dólares al abandonar Rusia. Presentaría a la delegación estadounidense una estimación detallada de estas pérdidas, buscando promover un debate basado en hechos concretos en lugar de ideologías. Estas negociaciones marcan el primer encuentro en persona entre amplias delegaciones de altos funcionarios estadounidenses y rusos desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022. Este encuentro es percibido como un paso más en el intento de Trump de revertir el aislamiento diplomático de Rusia, impulsado por el expresidente Biden tras la invasión, argumentando que el diálogo es esencial para alcanzar la paz.
No obstante, la noticia de las conversaciones generó preocupación y desconcierto en Europa y Ucrania. Si bien Rubio las calificó como preliminares, hubo críticas generalizadas en Europa por la falta de coordinación de la estrategia de Trump hacia Rusia con los aliados de Estados Unidos. Funcionarios ucranianos insistieron en que rechazarían cualquier acuerdo sobre su país negociado sin su participación. El presidente Zelensky enfatizó: “No podemos reconocer ningún acuerdo hecho sobre nosotros sin nosotros”. Zelensky también estuvo presente en la región del Golfo esta semana, buscando el apoyo de países que han actuado como mediadores en el conflicto, discutiendo el intercambio de prisioneros y el retorno de niños ucranianos ucranianos desde Rusia. Ucrania no fue invitada a las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia.




