Controversia en Brasil por la subasta de concesiones petroleras en plena Amazonía

En medio de la creciente preocupación mundial por la transición hacia fuentes de energía más sostenibles, el Gobierno brasileño llevó a cabo una subasta de concesiones petroleras que ha generado controversia y protestas de grupos ecologistas. La empresa energética brasileña Eneva, en asociación con la refinería Atem, se adjudicó los derechos para explotar petróleo y gas en Jappim, un bloque ubicado en plena Amazonía.

Esta subasta, que forma parte del Cuarto Ciclo de Oferta Permanente de Concesiones, inició un día después de que la COP28 aprobara una transición para dejar atrás los combustibles fósiles. El consorcio ganador ofreció 165,000 reales (alrededor de 33,000 dólares) por los derechos y se comprometió a realizar inversiones por 1.2 millones de reales (aproximadamente 240,000 dólares) en la concesión.

Eneva, que ya posee doce concesiones para la explotación de hidrocarburos en estados amazónicos y otras regiones, extrae 9 millones de metros cúbicos de gas al día. La empresa abastece generadoras térmicas con una capacidad de producción de 6.3 gigavatios (GW) de energía.

A pesar de las críticas y las manifestaciones lideradas por Greenpeace, el director general de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) defendió la decisión de continuar con las subastas de concesiones petroleras. Rodolfo Saboia argumentó que, aunque el compromiso del Gobierno brasileño de acelerar la transición energética es real, esta será un proceso lento y costoso. Saboia afirmó que Brasil necesita seguir produciendo petróleo para financiar la sustitución de los combustibles fósiles y evitar depender de importaciones en el futuro.

La subasta y la posterior respuesta de las autoridades subrayan los desafíos y tensiones en la búsqueda de un equilibrio entre la necesidad de energía y la transición hacia prácticas más sostenibles en el contexto de la crisis climática global.