César Augusto kanashiro Castañeda
El desarrollo de la tecnología ha observado una convergencia hacia actividades económicas basada en operaciones de elevada sofisticación desde el espacio. Las telecomunicaciones, la geolocalización, la logística, las operaciones bancarias entre otras actividades, por no mencionar las actividades militares, están teniendo cada vez más componentes y procesos basados en el ciberespacio.
Los países con mayor desarrollo tecnológico han establecido ambiciosos planes para el desarrollo y presencia de sus industrias en el espacio y es así como vemos que es fácilmente identificable las naciones que lanzan satélites al espacio, colaboran en la estación espacial, participan con astronautas y sus empresas realizan investigaciones en el espacio, así como el desarrollo de proyectos secretos en el ámbito militar y empresas que promueven viajes y paseos al espacio. La interrogante ante este panorama es cuestionar el papel que van a jugar los demás países que no están participando o cuentan con una mínima aportación en el desarrollo de la industria en el espacio.
La pregunta que está flotando desde hace buen tiempo es ¿cómo la política fiscal puede ayudar a que un país, un estado, una región o una ciudad, se incorpore a la economía del espacio como un actor activo y no pasivo, que impulse su desarrollo económico en beneficio de la población?
En los últimos 20 años, podemos apreciar una intensa actividad económica por parte de varios países en construcción de cohetes, Infraestructura de lanzamiento de cohetes, lanzamiento de satélites, sistemas terrestres de operación, monitoreo y operación de satélites, sistemas de posicionamiento global (GPS), telecomunicaciones, mapeo de superficies, operaciones militares, observatorios astronómicos, proveeduría de componentes, universidades con carreras especializadas, desarrollo de capital humano especializado.
Es importante señalar que la miniaturización, la nanotecnología, la robótica, las impresoras 3D y la automatización de procesos, están haciendo posible anticipar el lanzamiento de satélites de 10 kilogramos y del tamaño de una caja de zapatos, lo que hará posible detonar la actividad en la industria espacial e incrementar la competencia en este campo (News, The low-cost mini satélites bringing mobile to the world, 2018).
La mejora en el bienestar de la población, pretende ser el propósito fundamental de toda economía, facilitando la producción de bienes y servicios en cantidad y calidad para satisfacer las necesidades del mercado, proporcionando oportunidades de empleo con mejores ingresos, que permitan el desarrollo físico e intelectual y crear las condiciones necesarias para que la gente tenga la libertad suficiente para elegir las alternativas que eviten dependencia económica y tecnológica (tutor2u, 2018).
El desarrollo económico es un concepto amplio que refleja el progreso social y económico (Amartya Sen) y que se refiere a crear la libertad para la gente, removiendo obstáculos que impiden este aspecto. Mayor libertad permite a la gente elegir su destino. Los obstáculos para la libertad y por ende para el desarrollo, incluyen pobreza, falta de actividades económicas, corrupción, deficiente gobernabilidad, falta de educación y de salud.
Por consiguiente, una economía debe planear y organizar sus actividades para lograr el desarrollo económico y evitar todo obstáculo para que se logre el desarrollo. Uno de los principales obstáculos para este propósito es la dependencia económica y tecnológica, ya que reduce las opciones de progreso y en este sentido, la concentración tecnológica que se observa en el desarrollo de la actividad espacial limita claramente a toda economía que no participe activamente en la misma.
El desarrollo económico debe respetar el medio ambiente bajo una premisa básica: debemos entregar mejores condiciones de vida para las futuras generaciones. En este sentido, se ha desarrollado un concepto ecológico que pretende medir el impacto de la actividad humana en el medio ambiente y es el déficit ecológico.
En suma, el progreso en la sociedad debe observar el máximo respeto al medio ambiente y la economía espacial no es la excepción.
Por otra parte, el desarrollo económico debe considerar el impacto de la actividad humana y del bienestar que proporciona la economía en el medio ambiente, manteniendo un monitoreo constante de la huella ecológica, utilizando todos los instrumentos posibles, entre ellos la política fiscal, en un crecimiento armónico y sostenido de la sociedad.
Todo ciudadano de un país está obligado por la legislación vigente a contribuir al gasto público para que la economía pueda desarrollarse, entendiéndose que la tributación consiste en realizar aportaciones que exige el Estado para financiar las necesidades colectivas de orden público (Tributos.net, 2018).
Para que exista validez constitucional de un impuesto o tributo, se requiere la satisfacción de tres requisitos fundamentales, primero que sea establecido por ley, segundo que sea proporcional y equitativo y tercero que se destine al pago de los gastos públicos (Córdova, 2017).
La política fiscal es la acción de gobierno que influye en la generación de ingresos y ejercicio de egresos públicos con objeto de que el Estado pueda cumplir con las funciones que se esperan del mismo.
La política fiscal está en manos del Gobierno del país, quién controla los niveles de gasto e ingresos mediante instrumentos como los impuestos y el gasto público para mantener un nivel de estabilidad en los países (economipedia, 2018).
A través de la política fiscal, los gobiernos tratan de influir en la economía del país, controlando el gasto y los ingresos en los diferentes sectores y mercados con el fin de lograr los objetivos de la política macroeconómica.




