La política canadiense se encuentra en un momento crucial, especialmente en Alberta, la provincia rica en petróleo, donde la figura de su premier, Danielle Smith, y su alineación con el movimiento MAGA, cobran relevancia en el contexto de las tensiones con Estados Unidos. La inminente elección federal del 28 de abril añade una capa adicional de complejidad, colocando a Smith en el centro del debate nacional. El impacto de las políticas energéticas de Alberta, que representan aproximadamente el 70% de la producción petrolera de Canadá, en la economía nacional es innegable, especialmente en un escenario donde las relaciones bilaterales con EE.UU. están en juego, haciendo su postura una pieza central en el tablero político.
Según la investigación publicada por The New York Times, Danielle Smith, premier de la provincia canadiense de Alberta, ha sido descrita como una figura “divisiva” tanto por sus seguidores como por sus detractores.
Smith, abiertamente conservadora y alineada con el movimiento MAGA, ha generado controversia en Canadá al expresar admiración por el expresidente Donald Trump. Su enfoque principal, según se desprende del análisis del *Times*, reside en la prosperidad de su provincia, particularmente en lo que respecta a las exportaciones de petróleo. Esto ocurre en un momento en que la administración estadounidense representa una amenaza para Canadá, lo que ha generado un intenso debate sobre su liderazgo y visión política.
La trayectoria política de Smith, de 54 años, ha sido diversa. Tras dos décadas entrando y saliendo de la arena política, ha ocupado el cargo de premier durante los últimos dos años y medio. Este periodo ha estado marcado por la defensa de los intereses de Alberta en el sector energético, un tema sensible dado el contexto global de transición hacia fuentes de energía más limpias. Además, Alberta enfrenta desafíos como la diversificación económica y la gestión de los recursos naturales de forma sostenible, según datos de la Alberta Energy Regulator.
En una entrevista con The New York Times en Calgary, Alberta, en febrero, Smith comentó entre risas: “Sigo siendo despedida”. Esta declaración, aunque aparentemente ligera, refleja la naturaleza volátil y a menudo impredecible de su carrera política. Previo a su rol como premier, Smith se desempeñó como economista, lobista y presentadora de un popular programa de radio, donde perfeccionó su estilo comunicativo accesible pero con una marcada carga ideológica. Su capacidad para conectar con la audiencia a través de un lenguaje sencillo y directo le ha valido tanto elogios como críticas.
El estilo de liderazgo de Smith, que prioriza los intereses de Alberta y su industria petrolera, ha resonado con una parte importante de la población provincial, pero también ha generado tensiones con otras regiones de Canadá, especialmente aquellas que abogan por políticas ambientales más ambiciosas. La reciente aprobación de proyectos de expansión de oleoductos, como el Trans Mountain, ha intensificado aún más estas divisiones. La apuesta por la expansión de la industria petrolera se contrapone a los compromisos climáticos del gobierno federal canadiense, creando un escenario de confrontación entre provincia y nación.
En este contexto, la elección federal del 28 de abril se presenta como un momento crucial para definir el rumbo político y económico de Canadá. La figura de Danielle Smith, aunque no aparezca en la boleta electoral, sin duda influirá en el debate y en las decisiones de los votantes, especialmente en Alberta. Su relación con la administración Trump, su defensa de la industria petrolera y su estilo político divisivo la convierten en una figura clave para comprender los desafíos que enfrenta Canadá en este momento histórico.




