El consejero regional por la provincia de Marañón, Dante Tarazona, expresó su malestar por la ausencia del gobernador regional Antonio Pulgar en la sesión extraordinaria del Consejo Regional celebrada el pasado viernes 13 de junio, destinada a evaluar la baja ejecución presupuestal del Gobierno Regional de Huánuco (Gorehco).
Tarazona cuestionó que, pese a la urgencia del tema, el gobernador decidiera viajar a Madre de Dios para una pasantía, dejando la exposición del balance presupuestal en manos de sus funcionarios. “Ese día teníamos que dar una respuesta clara a la población sobre los motivos de la baja ejecución. Estamos en el último lugar desde el inicio de gestión, y eso genera subdesarrollo y atraso en la región”, declaró.
Reclamo por rendición de cuentas
Durante su intervención, el consejero insistió en que el titular del Gobierno Regional debió presentarse personalmente junto a su equipo técnico completo, incluyendo al gerente general, al director de Planeamiento y Presupuesto, y a los responsables de sectores con mayor asignación como Agricultura y la Dirección Regional de Transportes y Comunicaciones (DRTC). “Queremos saber por qué estas dependencias tienen tan baja ejecución en proyectos de inversión pública. La gente exige respuestas”, remarcó.
Tarazona también planteó una interrogante directa sobre el posible origen de estos problemas: “¿Se trata de ineficiencia, inexperiencia o incapacidad para ejecutar el gasto? Si no hay buenas decisiones desde la cabeza del gobierno regional, se afecta directamente la economía de la población”.
Critica a viajes sin delegación de funciones
Respecto a la pasantía del gobernador en Madre de Dios, Tarazona fue tajante al señalar que esta pudo ser asumida por un funcionario delegado. “Como siempre le digo: no viaje usted, delegue. Podía ir el gerente de Desarrollo Económico e invitar a productores ganaderos para aprender nuevas tecnologías. Pero su presencia en el Consejo era indispensable”, expresó.
Según el consejero, la ausencia del gobernador no solo impidió un diálogo directo con los representantes provinciales, sino que también proyecta una imagen de descoordinación institucional. “Si la cabeza no se coordina con las gerencias, ¿de qué estamos hablando?”, cuestionó.




