#CONMICERRONOTEMETAS

Por: Jacobo Ramírez Mays
Ando confundido con eso de la «ideología de género». Recuerdo que cuando cursaba la primaria, mi profesora Blanca Cruz Loarte, que si existe cielo estoy seguro de que estará ahí, me explicó que existen varones y mujeres; si bien algunos de ellos o de ellas con gustos sexuales diferentes, lo que por lo demás era su problema, mas no el mío.
Pero ahora, no sé por qué, han aparecido no sé cuantos géneros. Entre los más conocidos, están los heterosexuales (tener atracción sexual por personas de sexo diferente al suyo. Digamos que lo más normal, entre comillas), bisexuales (atracción sexual hacia ambos sexos), homosexuales (atracción sexual hacia el mismo sexo, de preferencia entre varones) y lesbianas (atracción sexual hacia el mismo sexo, de preferencia entre mujeres). Si esos cuatro ya nos confunden, imagínense ustedes si hablamos de transexuales, travestismo, transgénero, pansexuales, asexuales y todo el zafarrancho que en torno al tema se ha creado.
Se habla de que el currículo educativo del Perú, recordándoles que debe ser copia de otros currículos, porque creo que los que laboran ahí no tienen capacidad de hacer uno que esté de acuerdo a nuestra realidad, desde el año 2004 (lo pueden leer en el DCN de ese año) habla y orienta sobre el derecho del respeto a los diferentes géneros. Eso demuestra que el gran maestro Andrés Cloud no se confunde al decir que algunos cuando leen entienden, pero entienden mal, ya que nos quieren hacer ver gato por liebre, lo cual nos lleva a pensar que detrás de todo esto hay gato encerrado.
Hace algunos días, en nuestra ciudad y en otras partes del país cientos de personas, a voz en cuello, gritaban: «PPK, con mis hijos no te metas». Opino que es de cobardes poner a los hijos de escudo para reclamar algo. Creo que las personas que estuvieron congregadas ese día, si tenían cojones (aunque la mayoría eran mujeres) deberían haber gritado: «PPK, conmigo no te metas».
Les pregunto a ustedes, amigos lectores, ¿es el presidente o el Estado quien orienta sexualmente a nuestros hijos? Como dice la canción infantil… verdad que no, tolón, tolón. Es de nuestro conocimiento que el noventa por ciento de la formación humana se da en casa; el diez por ciento restante lo afianzan y orientan los profesores en el colegio. Entonces, amigos ¿quiénes son los responsables directos?
Pero todo esto no queda ahí, pareciera que hay intereses políticos y religiosos con esa marcha. Quisieron tal vez hacer una cortina de humo contra los problemas de corrupción, pero felizmente no fue así.
Ahora que ha pasado toda esa movilización, con pena veo escrita en el cerro la frase «Con mis hijos no te metas». Y contemplando el caudal del río Huallaga que en estos días se ha incrementado, me pongo a pensar: «De dónde habrán sacado dinero los que convocaron a esta marcha, para mandar a escribir ello, para hacer los miles de volantes a todo color, para hacer las gigantografías, etc.» Mientras reflexionaba en ello, mi demonio, que nunca me deja en paz, me dijo: «¿Por qué no se convoca a una marcha contra aquellos que atentan contra el medio ambiente, en contra de los que botan sus envolturas en las calles, contra los que dejan sus bolsas de basura en diferentes lugares, ya que eso es un atentado contra esta madre naturaleza, que nos da la suerte de gozarla?»
Pensando en todo eso, me siento a un costado de la ribera del río y vuelvo a leer el cerro, y pienso en las lagartijas, saltamontes y otros animales que seguramente han muerto mientras los reclamones y los propagandísticos escribían eso; y me pregunto: ¿Dónde están los defensores de la biodiversidad, los policías ecológicos, si es que existen? Entonces recuerdo ese adagio que reza: «Dios perdona siempre, el hombre perdona cuando quiere y la naturaleza nunca perdona»; y entiendo el porqué de los huaicos, de la salida de los ríos. Reflexionando estaba cuando mi Apu, que tampoco me abandona me dice. «No te preocupes, ya nos estamos cansando y en cualquier momento saldremos. Nos desbarrancaremos con dirección al río y mi espíritu, el huaracuy, va a dirigir por donde iremos, no va a perdonar nada, no va a decir esta casa (que dicho sea de paso será la mejor) es del pastor, no hay que tocarla; ni esta es la iglesia; por el contrario, primero pasará por esos lugares y entonces van a entender que la naturaleza tiene vida, y yo desde las alturas de Paucarbamba gritaré: «Humano, no me importa el género que tengas, solo te pido que con mi cerro no te metas».
Las Pampas, 2 de febrero de 2017