Congreso otorga voto de confianza al Gabinete del premier Ernesto Álvarez, en medio de tensiones y desconfianza

Con 79 votos a favor y solo 15 en contra, el primer ministro Ernesto Álvarez logró lo que se perfilaba como una dura prueba para el joven gobierno de José Jerí: obtener el voto de confianza del Congreso. La sesión plenaria, marcada por un ambiente tenso y un debate cargado de reproches cruzados, se convirtió en el primer termómetro político del nuevo Ejecutivo, que busca consolidar su legitimidad en medio de un país golpeado por la inseguridad, la polarización y la desconfianza ciudadana.


El respaldo vino de las bancadas de Fuerza Popular, Alianza para el Progreso y Renovación Popular, que optaron por otorgar la confianza en nombre de la “estabilidad”. Desde la otra orilla, las bancadas de izquierda —como Voces del Pueblo–Juntos por el Perú, la Bancada Socialista y el Bloque Democrático Popular— cuestionaron duramente al gabinete, acusándolo de “reprimir bajo el disfraz del orden”.


“Quien preside este gabinete es una persona que gratuitamente terruqueaba a medio mundo y hoy viene a hablar de reconciliación”, lanzó el congresista Jaime Quito, reflejando el rechazo de su sector al premier Álvarez.


Un discurso de unidad, sin demasiados riesgos
Durante su exposición ante el pleno, Álvarez buscó proyectar una imagen de conciliador y técnico, apelando a la unidad nacional como eje de su gestión. “Este Gobierno viene a construir y ejercer firmemente su deber de gobernar (…). Seguiremos tendiendo puentes de diálogo con todos los sectores”, señaló el premier, en un mensaje que priorizó el tono político sobre los anuncios concretos.


Pese a su llamado al consenso, las críticas apuntaron a la falta de claridad y profundidad en las medidas anunciadas. El premier habló de recuperar la confianza en las instituciones, impulsar proyectos turísticos emblemáticos —como Choquequirao y el Corredor Arequipa–Colca— y alcanzar un crecimiento económico del 3,6 % al 2026, metas que varios legisladores consideraron “ambiciosas” frente al escaso tiempo de gobierno restante.


El Ejecutivo también puso sobre la mesa un plan integral contra el crimen organizado basado en tecnología, cooperación internacional y fortalecimiento policial, aunque sin mencionar la revisión de las controvertidas “leyes procrimen” que la ciudadanía ha cuestionado en las calles.


Un Congreso dividido entre el escepticismo y la apuesta por la gobernabilidad
El debate fue intenso. Desde la izquierda, los discursos se centraron en denunciar el uso político del estado de emergencia y exigir mayor atención a problemas sociales como el acceso al agua o la minería ilegal. “Hay una olla de presión en la ciudadanía que es absolutamente legítima. No enfrentemos más a la gente contra la Policía”, advirtió la congresista Flor Pablo.


En contraste, las bancadas de centro y derecha defendieron su apoyo al gabinete como un gesto de responsabilidad frente al clima de incertidumbre. “Hoy el Perú necesita serenidad, firmeza y esperanza. Respaldamos el gabinete de Álvarez porque valoramos el esfuerzo del gobierno de José Jerí”, afirmó Ana Zegarra, de Somos Perú.


Jerí logra su primer respiro político
Con la confianza otorgada, José Jerí y su primer ministro Ernesto Álvarez respiran aliviados tras superar una de las pruebas políticas más sensibles de todo nuevo gobierno. Sin embargo, el respaldo no borra el escepticismo: varias bancadas dejaron claro que su apoyo es “condicionado” y que las promesas del Ejecutivo deberán materializarse pronto.


Álvarez cerró su discurso con tono solemne: “El país enfrenta un momento difícil. La ola de delincuencia ha sembrado miedo e incertidumbre. Necesitamos de todos los poderes del Estado para servir al pueblo y reafirmar la democracia”.


El mensaje caló en parte del hemiciclo, pero la verdadera prueba comienza ahora: convertir la confianza en resultados. Con un Congreso fragmentado y una ciudadanía impaciente, el gobierno de Jerí enfrenta el reto de pasar del discurso de unidad a los hechos concretos.