En una sesión marcada por la tensión política y la conmoción social, el Congreso de la República aprobó este jueves la vacancia presidencial de Dina Boluarte por la causal de incapacidad moral permanente, con 123 votos a favor, 3 en contra y 4 abstenciones. Con ello, la mandataria deja de ejercer el cargo, abriendo un nuevo capítulo en la crisis política que sacude al país.
Sin embargo, la exmandataria fue citada al Pleno del Congreso, durante la sesión para su vacancia, que se extendió hasta pasando la medianoche, pero la expresidenta apurimeña no se presentó. Asimismo, a través de sus abogados informó que Dina no “renunciaría”. También se anunció un Mensaje a la Nación, pero hasta el cierre de edición de este medio no se emitió ningún mensaje desde Palacio.
La decisión fue adoptada luego de un amplio debate parlamentario que se extendió por más de seis horas, tras haberse admitido horas antes —con 113 votos a favor— la moción presentada por diversas bancadas, en medio del creciente malestar ciudadano por la inseguridad y el reciente atentado en Chorrillos, que dejó cuatro integrantes del grupo musical Agua Marina gravemente heridos.
Vacancia express
La vacancia contó con el respaldo de casi todas las bancadas del Parlamento, a excepción de Honor y Democracia, que votó en contra. Analistas consideran que este resultado refleja un cambio sustancial en el equilibrio de fuerzas dentro del Legislativo, pues varios bloques que anteriormente blindaban a Boluarte optaron ahora por apoyar su destitución.
“El Congreso ha decidido poner fin a un mandato que se volvió insostenible por la falta de respuesta ante la crisis de seguridad y los cuestionamientos éticos en torno a la gestión presidencial”, expresó durante el debate la congresista Maricarmen Alva, una de las impulsoras de la moción.
¿Boluarte se fugará?
Horas después de la votación, se registró un fuerte despliegue policial y militar en los alrededores de la residencia de la expresidenta, en el distrito de Surquillo. Fuentes cercanas al Ejecutivo informaron que Boluarte permanecía en su domicilio junto a su círculo más cercano, mientras circulaban versiones no confirmadas sobre un posible pedido de asilo político en la Embajada de Ecuador, ubicada en San Isidro.
Simultáneamente, manifestantes se congregaron frente al Congreso y en las inmediaciones de la embajada ecuatoriana, exigiendo transparencia sobre la situación de la exmandataria y el futuro del Gobierno de transición.
“No queremos más improvisaciones. El país necesita estabilidad y un rumbo claro”, expresó uno de los manifestantes.
José Jerí asumiría la presidencia interina
De acuerdo con fuentes parlamentarias, el presidente del Congreso, José Jerí, sería el encargado de asumir de forma provisional la presidencia de la República, mientras se define un eventual gabinete de unidad nacional y se coordina con las bancadas para convocar elecciones generales anticipadas.
El pleno deberá ratificar la sucesión presidencial en las próximas horas y evaluar las propuestas de las distintas fuerzas políticas para garantizar la continuidad institucional.
Mientras tanto, el Ministerio del Interior ha dispuesto redoblar la seguridad en los principales puntos de Lima y otras regiones, ante el riesgo de protestas y eventuales disturbios tras el anuncio de la destitución.
Una presidencia marcada por la crisis
Dina Boluarte, quien asumió el cargo en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, enfrentaba cuatro mociones de vacancia en su contra y una creciente desaprobación ciudadana. Su gestión fue criticada por el manejo de las protestas sociales de 2023, los cuestionamientos por presunto enriquecimiento ilícito y, más recientemente, por la ola de violencia delictiva que azota al país.
Con su salida, Perú enfrenta nuevamente un vacío de poder y la incertidumbre sobre el rumbo político de los próximos meses, en medio de una profunda crisis institucional.
Congreso destituye a Dina Boluarte: 122 votos sellan el fin de su mandato en medio de fractura política nacional
El Congreso de la República aprobó la vacancia de la presidenta Dina Boluarte por incapacidad moral permanente con 122 votos a favor, tras su inasistencia a la citación del Pleno convocada para que ejerciera su defensa. La decisión cierra una etapa de inestabilidad institucional y abre un nuevo vacío de poder a menos de un año de culminar el periodo presidencial 2021–2026.
La sesión plenaria, convocada de urgencia por el presidente del Congreso, José Jerí, transcurrió en un ambiente de tensión y expectativa nacional. De acuerdo con fuentes parlamentarias, el debate programado por dos horas se redujo drásticamente luego de que ningún congresista solicitara el uso de la palabra, lo que llevó a una votación inmediata. La ausencia de Boluarte fue interpretada como una falta de disposición al diálogo por diversas bancadas, que finalmente consolidaron el bloque de 122 votos para su destitución.
Las bancadas y el voto decisivo en el Congreso
La moción de vacancia fue impulsada inicialmente por Renovación Popular, Podemos Perú y la Bancada Socialista, bajo el argumento de una “gestión ineficaz” y una “incapacidad moral permanente” frente a la crisis de inseguridad ciudadana. En el transcurso del día, se sumaron Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Perú Libre, Acción Popular y otras agrupaciones, conformando una mayoría sólida superior a los 87 votos requeridos por la Constitución.
Durante las intervenciones previas, la congresista Susel Paredes (Cambio Democrático) expuso la primera moción aprobada con 113 votos, mientras Elías Varas y Norma Yarrow, de Renovación Popular, respaldaron otras tres mociones con fundamentos similares. De acuerdo con el registro del Pleno, el consenso multipartidario se consolidó luego del cambio de postura de Fuerza Popular, que durante la mañana había anunciado su neutralidad y al caer la noche confirmó su respaldo a la destitución.
El presidente del Congreso, José Jerí, declaró la vacancia oficialmente pasada la medianoche del 10 de octubre, en una sesión transmitida en directo por el canal del Parlamento. De esta manera, se inicia el proceso de sucesión presidencial en ausencia de vicepresidentes, lo que deja al titular del Legislativo en posición inmediata para asumir la jefatura del Estado.
Argumentos legales y controversia constitucional
El procedimiento de vacancia por incapacidad moral permanente, sustentado en el artículo 113 inciso 2 de la Constitución, ha sido objeto de cuestionamientos por parte de juristas y analistas. El constitucionalista Alejandro Rospigliosi explicó, durante las horas previas a la votación, que la sucesión presidencial no sería automática debido a la falta de vicepresidentes en funciones y la necesidad de que el Congreso defina un mecanismo excepcional de transición. Según su análisis, este vacío jurídico podría generar un escenario de interinidad o incluso convocar a una elección legislativa interna para designar un gobierno transitorio.
En el plano técnico, la votación cumplió con el requisito mínimo de 87 votos, superando por amplio margen el umbral constitucional. Sin embargo, especialistas advierten que el uso reiterado de la vacancia como herramienta política desnaturaliza el equilibrio de poderes y debilita la figura presidencial. Desde el Instituto Peruano de Derecho Público se recordó que en los últimos cinco años, el Congreso ha utilizado esta figura seis veces, evidenciando un patrón de inestabilidad institucional.
Contexto político y respuesta del Ejecutivo
La decisión parlamentaria se produce tras semanas de crisis política y un deterioro creciente de la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. Según informó el abogado Juan Carlos Portugal, defensor legal de Boluarte, la mandataria se encontraba en Palacio de Gobierno preparando un mensaje a la nación cuando se conoció la convocatoria del Congreso. Pese a ello, la presidenta no acudió a ejercer su defensa personal ni delegó representación formal ante el Pleno, lo que fue interpretado como una renuncia tácita a la confrontación política.
En los alrededores del Congreso, la Policía Nacional reportó movilizaciones con presencia de manifestantes tanto a favor como en contra de la destitución. La institución señaló que se desplegaron unidades antimotines y equipos de emergencia ante posibles disturbios. En simultáneo, desde redes sociales de la Presidencia se negó que Boluarte hubiera solicitado asilo político en alguna embajada, versión que circuló tras el despliegue de seguridad en las sedes diplomáticas de Ecuador y Brasil.
Implicancias económicas y sociales de la destitución
A nivel económico, la incertidumbre política reactivó la volatilidad del mercado cambiario y la cautela de los inversionistas. Analistas del Instituto Peruano de Economía indicaron que el contexto de sucesión presidencial sin reglas claras puede retrasar proyectos de inversión pública y privada, especialmente en el sector infraestructura. El Ministerio de Economía y Finanzas no emitió pronunciamiento oficial hasta el cierre de esta edición.
En el plano social, la ciudadanía expresó opiniones divididas. Sectores urbanos perciben la vacancia como un paso necesario para restablecer el orden institucional, mientras que comunidades rurales y organizaciones sociales la consideran una muestra de “desgobierno permanente”. Expertos en gobernabilidad advirtieron que el desgaste acumulado por sucesivas crisis de poder podría profundizar el desencanto con la democracia representativa.
Análisis político: un Congreso fortalecido pero cuestionado
La destitución de Dina Boluarte refuerza el poder del Congreso como actor dominante del sistema político, aunque con un alto costo de legitimidad. Según el politólogo César Luna Victoria, el Parlamento “ha reafirmado su supremacía institucional, pero a costa de erosionar la confianza ciudadana y acentuar la imagen de un país ingobernable”.
Técnicamente, el proceso siguió los cauces previstos en el reglamento interno; políticamente, revela la ausencia de consensos estables y la instrumentalización de mecanismos constitucionales con fines partidarios. En el corto plazo, el reto recae en el nuevo jefe de Estado que surja de la sucesión congresal: garantizar estabilidad, convocar a elecciones generales anticipadas y evitar que la confrontación se transforme en parálisis institucional.
La noche del 10 de octubre de 2025 marca así un nuevo episodio en la historia reciente del Perú: la caída de otra presidenta en medio de un escenario de fragmentación política, incertidumbre económica y desconfianza social.




