Nada detiene al Congreso. Ni los informes técnicos, ni los presupuestos ausentes, ni las advertencias de los especialistas. En una carrera contrarreloj por dejar su marca —y quizá, asegurar votos para el 2026—, los parlamentarios han convertido la creación de universidades en su principal bandera populista.
En una sola semana, entre el 28 de octubre y el 2 de noviembre, se aprobaron seis nuevas universidades públicas, elevando el total a 47 creadas en apenas cuatro años de gestión legislativa.
Estas son: la Universidad Nacional del Vraem de Kimbiri (Cusco), la Universidad Nacional de Huaral, la Universidad Nacional de Huaycán (Lima), la Universidad Nacional de Talara (Piura), la Universidad Nacional de Arte de Áncash y la Universidad Nacional de Arte de Piura.
Con ello, el Perú está a solo dos universidades de duplicar las 49 instituciones estatales licenciadas actualmente. Una cifra que no tiene precedentes en la historia republicana.
Sin sustento ni dinero
De acuerdo con especialistas, estas universidades son, literalmente, inviables. No existen estudios técnicos que justifiquen su necesidad, no hay terreno asignado, ni fondos para su funcionamiento.
Según un informe del Ministerio de Educación (Minedu), abrir una sola universidad pública con apenas tres carreras —y sin laboratorios— demanda 105 millones de soles, el 90% de los cuales se destina a infraestructura.
Aplicando esa fórmula, las 47 nuevas universidades requerirían cerca de 4.935 millones de soles solo para su primer año de operación.
Esa suma representa la cuarta parte del presupuesto total del sector Educación del 2025, que asciende a 20.000 millones.
“No existe un plan integral que asegure la calidad ni la sostenibilidad de estas universidades creadas. Además, la cifra representa un reto presupuestal que no está contemplado en el proyecto nacional”, advirtió la exministra de Educación Marilú Martens.
La también exministra Miriam Ponce coincidió: “Abrir universidades sin recursos es jugar con la esperanza de los jóvenes. No se está fortaleciendo la educación, se está creando una ilusión política”.
Una bomba de tiempo
El especialista en políticas educativas Jorge Mori, exfuncionario del Minedu, advirtió que este Congreso está dejando “una bomba de tiempo”.
“Las poblaciones locales se van a sentir traicionadas cuando vean que sus universidades no se abrirán. Es un engaño electoral que generará frustración y conflictos sociales”, alertó.
Recordó que las universidades creadas entre 2006 y 2011 tardaron en promedio siete años en funcionar, y muchas aún siguen con comisiones organizadoras por falta de docentes y de infraestructura.
El costo político del populismo
El exministro Idel Vexler fue tajante:“Los congresistas están en una carrera populista e irresponsable, buscando votos para su reelección. No se puede jugar con las expectativas de los jóvenes de regiones”.
En contraste, la Asociación de Universidades Nacionales del Perú (Aunap) pidió una moratoria inmediata para detener esta avalancha legislativa hasta que se garantice el financiamiento de las universidades ya existentes.
“El Ejecutivo pretende recortar el presupuesto 2026 a las universidades licenciadas, afectando a más de 363.000 estudiantes. Y al mismo tiempo, el Congreso crea universidades de papel. Es un sinsentido”, denunciaron.




