El prolongado conflicto de límites que enfrenta el distrito de Marías con Quivilla (ambos en la provincia de Dos de Mayo) y Palmas en el distrito de Mariano Dámaso Beraún (Leoncio Prado), continúa sin resolverse, a pesar de múltiples reuniones convocadas por el Gobierno Regional de Huánuco.
Según declaró el alcalde de Marías, Anselmo Molina, la falta de participación de las autoridades de Quivilla ha impedido avances significativos en un proceso que, de acuerdo con sus palabras, es necesario para garantizar obras y servicios en beneficio de la población.
Molina aseguró que en más de diez encuentros oficiales el alcalde de Quivilla no se presentó, ni envió a un representante, lo que calificó como una muestra de desinterés.
“En todas las reuniones convocadas, nunca asistió el alcalde de Quivilla. Esa falta de compromiso nos ha frenado por años”, expresó. En este contexto, el burgomaestre afirmó que el Gobierno Regional tomó la decisión de cerrar el tema con Quivilla ratificando títulos y actas del año 1987 que, según su versión, reconocen la pertenencia del territorio a Marías.
Autoridades impedirían soluciones
El alcalde distrital señaló que esta ausencia reiterada de Quivilla ha generado un retraso en la solución de disputas que datan de décadas. Explicó que Marías fue creado políticamente hace 63 años, pero desde entonces ninguna gestión edil anterior había enfrentado con firmeza los conflictos de límites.
En su opinión, este vacío histórico llevó a que varios proyectos de inversión se vieran paralizados o en riesgo de observaciones.
Como ejemplo, mencionó una carretera en Uchpapampa que inicialmente fue cuestionada debido a la indefinición territorial. Sin embargo, afirmó que la municipalidad de Marías presentó al Gobierno Regional documentos técnicos de colindancia que permitieron salvar el proyecto y asegurar su financiamiento.
Molina sostuvo que este tipo de problemas se repiten constantemente mientras no se cierren los procesos de demarcación. “Si no resolvemos los límites, la población se queda sin obras”, declaró.
También hizo referencia al caso del distrito de Palmas, donde existe un desacuerdo en torno al río Balsa Playa. Según indicó, Marías atiende en esa zona servicios de salud, educación y programas sociales, lo que considera un respaldo a la pertenencia del territorio a su distrito.
Sin embargo, precisó que este tema aún se encuentra en evaluación y que se viene trabajando en base a un acta firmada en 2014 entre varias autoridades que, a su entender, respalda la posición de Marías.
Ratificación de actas de 1987 y definición regional
Respecto al caso de Quivilla, Molina reiteró que el Gobierno Regional ya tomó una decisión definitiva. “Se ha optado por ratificar las actas y títulos del año 1987, donde claramente se reconoce el territorio como parte de Marías”, expresó. Añadió que la medida responde no solo a los documentos presentados, sino también a la falta de participación de Quivilla en las instancias de diálogo.
El alcalde subrayó que no se trata de invadir territorios ajenos, sino de dar seguridad jurídica a los límites existentes para evitar más retrasos en obras de infraestructura. “No abarcamos a otro distrito ni a otra provincia, simplemente estamos defendiendo lo que ya estaba en actas firmadas y en títulos registrados”, manifestó. A su juicio, la decisión del Gobierno Regional marca un paso importante para poner fin a años de incertidumbre.
El dato
Molina recordó que en su gestión ya se resolvieron ocho de los diez conflictos limítrofes de Marías, y que solo restan los casos de Quivilla y Palmas. Explicó que, en paralelo, también se firmó un acta con el distrito de Monzón para formalizar límites que nunca habían sido establecidos, lo que permitirá enviar la documentación a Lima para la actualización cartográfica oficial.




