En una audiencia virtual cargada de tensión, los jueces del Juzgado Penal Colegiado de Leoncio Prado sentenciaron a Junior David Huamán López (24) y Charles Estrada Tolentino (31) a ocho años y diez meses de prisión efectiva, tras ser hallados culpables del delito de tráfico ilícito de drogas en agravio del Estado.
Los hechos ocurrieron el 13 de enero de 2024, cuando los jóvenes se desplazaban en un vehículo Toyota Avanza de placa BLJ-669 desde Tocache con destino a Lima. La intervención se produjo en el control policial de Las Palmas, en el distrito de Mariano Dámaso Beraún, tras una alerta emitida por el grupo Beta de la Diviac Antidrogas de Lima, que ya les seguía los pasos.
Durante la inspección del vehículo, los agentes hallaron escondidos en los estribos de la cabina un total de 15 paquetes cuidadosamente camuflados, que al ser analizados contenían 18.331 kilogramos de alcaloide de cocaína.
Ambos sujetos aceptaron su responsabilidad y optaron por la terminación anticipada, lo que les permitió acogerse a ciertos beneficios legales. No obstante, la gravedad del delito no impidió que el tribunal impusiera una severa condena, considerada ejemplar para combatir el narcotráfico en la región.
Además de la pena privativa de libertad, los magistrados ordenaron que los sentenciados paguen de manera solidaria una reparación civil de 54 mil soles a favor del Estado peruano. El fallo advierte que, de no cumplir con este mandato, se procederá al embargo de bienes.
Este caso evidencia una vez más cómo el narcotráfico continúa utilizando las rutas del Alto Huallaga para movilizar drogas hacia la capital, y cómo la cooperación entre unidades de inteligencia y control terrestre es clave para frenar estas operaciones ilícitas.




