El caso del “Monstruo de Yanamachay”, quien violó a su sobrina de 8 años de edad, es un acto abominable que debe ser condenado con fuerza. El abuso infantil es un delito intolerable e inaceptable que causa mucho dolor y daño a las víctimas y sus familias. En momentos tan difíciles, es fundamental demostrar empatía y solidaridad con las víctimas y sus seres queridos.
El abuso infantil es una violación grave de los derechos humanos y debe ser castigado con toda la fuerza de la ley. No debemos permitir que se cometan tales atrocidades sin castigo. Es deber de las autoridades garantizar que se lleve a cabo una investigación exhaustiva y que el monstruo sea juzgado con todo el peso de la ley.
Este terrible hecho es un recordatorio alarmante de las condiciones en las que se encuentran los niños y adolescentes en toda la región. Desafortunadamente, la pandemia de COVID-19 ha exacerbado los problemas de salud mental y ha aumentado los casos de abuso y violencia infantil. Muchos niños están más expuestos a las restricciones impuestas durante la pandemia, como el confinamiento y la interrupción de servicios esenciales.
Es esencial que los gobiernos y las comunidades tomen medidas firmes para proteger a los niños y evitar el abuso. Es necesario reforzar los sistemas de protección de los niños, asegurar el acceso a servicios de asistencia y atención psicológica, y fomentar la educación sobre cómo evitar el abuso infantil.
Asimismo, es fundamental fomentar una cultura de denuncia y romper el silencio que rodea en estos casos.
Al denunciar el abuso, las víctimas y sus familias deben sentirse seguras y respaldadas. La confidencialidad y la protección de la identidad de las víctimas durante todo el proceso judicial también deben garantizarse.
Por último, el caso del “Monstruo de Yanamachay” es un ejemplo claro de la urgencia de abordar y condenar radicalmente el abuso infantil. Debemos trabajar juntos para crear entornos seguros y libres de violencia, así como proteger y garantizar el bienestar de los niños y adolescentes. No podemos permitir que el abuso infantil continúe causando dolor y muerte. Es hora de tomar medidas y salvaguardar a nuestros niños, quienes son la esperanza de nuestra sociedad.




