Entre lágrimas, dolor y gritos de justicia, una multitud recibió en Huánuco los restos de Silvano Oblitas Cántaro Tolentino (19), “Jackiel”, repatriados desde Colombia. El féretro conteniendo el cuerpo del joven partió de Lima a las 4:00 a. m. de ayer con dirección a Huánuco, luego de llegar en un avión procedente de Bogotá, la noche del domingo.

Eran las 1:40 de la tarde de ayer, cuando la carroza fúnebre llegó hasta el distrito de Pillco Marca, transportando el cuerpo del joven huanuqueño. Su madre, doña Feliciana, sus hermanas, amigos, compañeros de la secundaria y otras personas se concentraron desde muy temprano en el óvalo de Cayhuayna, esperando su llegada acompañada de una banda musical.

El numeroso grupo de asistente portaban carteles que decían “No negaste a tu tierra ni a tu patria”, “Justicia para Silvano”. Otros llevaban en sus manos la bandera peruana el cual flameaba con el viento huanuqueño. Los asistentes exigían a las autoridades capturar a los responsables de la cruel muerte de “Jackiel”.

“Muchas gracias. No hay palabras que nos curen el corazón por lo que sentimos. Que ningún huanuqueño ni ciudadano muera como lo hizo mi hermano. Sé que me escuchas desde el cielo y te amo mucho hermano mío”, expresó Janet, hermana de la víctima, quien acompañó el féretro desde Lima.
TRIFULCA.

Mientras la muchedumbre esperaba a “Jackiel” en el óvalo de Cayhuayna, donde Antonio Pulgar Lucas, alcalde de Amarilis, rindió un breve homenaje póstumo a nuestro compatriota, la carroza fúnebre ingresó por el malecón Walker Soberón, el cual causó desazón en los asistentes.
Enterados del cambio de dirección, el gentío corrió por medio de la Carretera Central hasta llegar a Walker Soberón, donde rodearon a la carroza que trasladaba los resto de “Jackiel” y al patrullero que los escoltaban, e intentaron sacar el ataúd para llevarlo en hombros con dirección a su casa para velarlo. “Quiero velarlo en mi casa”, dijo entre lágrimas don Félix, padre de Silvano.
Luego de un largo diálogo con las autoridades y los agentes del orden, decidieron continuar con el recorrido, pero dirección a la institución educativa Julio Armando Ruíz Vásquez, donde también quisieron velarlo. La multitud acompañó a pie la carroza por más de 15 cuadras.
Como no se obtuvo el permiso para el velatorio en ese colegio, los familiares intentaron velarlo en su casa, pero la intervención de la fiscal Aleacib Solís Barrueta, la prefecta y del jefe la V Macrorregión Policial de Huánuco-Pasco, hizo que desistiera de esa pretensión, pese a la presión de los acompañantes y continuaron el recorrido hacia su última morada.
DOLOR.

Del entierro de “Jackiel” solo participaron sus familiares. Sus vecinos y amigos tuvieron que presenciar el funeral desde el exterior del cementerio Jardines de la Esperanza, quienes, al ver pasar el ataúd cargado en hombros de su padre y otros parientes, aplaudieron por varios minutos, y pedían justicia. Alberto Jara, dueño de ese camposanto, donó el nicho para Silvano.
“Tengo el corazón destrozado. No dormí desde que me enteré de la muerte de mi hijo”, expresó el padre de Silvano, minutos antes que los restos del joven sean sepultados. Su madre y hermanas no dejaban de llorar por la muerte irreparable de “Jackiel”, que desde hoy descansa en paz. Amelia y Jhon, hermanos de Silvano, se aferraron al féretro en medio del dolor y la angustia.
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