Con el regreso de Lamine Yamal, el Barcelona asalta el liderato liguero.

El regreso de figuras clave siempre genera altas expectativas, especialmente cuando el liderato de la liga está en juego. En esta ocasión, el foco se centró en Lamine Yamal, el joven talento del FC Barcelona, cuya reincorporación al equipo resultó decisiva para la victoria frente a la Real Sociedad en un encuentro disputado en Montjuïc. El triunfo no solo significó la consecución de tres puntos vitales, sino también el retorno del Barça a la cima de la tabla. Este partido marcó el tercer remonte de la temporada para los azulgrana, sumando un total de doce victorias bajo la dirección técnica de Flick.

El impacto del regreso de Yamal fue palpable en el rendimiento del equipo, catalizando la ofensiva y proporcionando la asistencia clave para el gol de Lewandowski, que selló la victoria por la mínima diferencia. “…según la investigación publicada por El País”, este encuentro, más allá del debut de Dro, parecía carecer de momentos determinantes hasta la reaparición del joven prodigio.

A pesar del debut de Pedro Fernández, conocido como Dro, cuya presencia captó la atención inicial, el juego se centró en las acciones de Rashford. Su disparo, magistralmente desviado por Remiro tras un toque sutil de De Jong, fue un claro ejemplo del peligro que podía generar el Barcelona. La base del juego, sustentada en la calidad de De Jong y Pedri, dos futbolistas esenciales en el esquema del Barcelona, ofrece múltiples opciones tácticas, incluyendo la sorprendente inclusión de Dro como tercer volante. Sin embargo, el joven centrocampista gallego de 17 años, a pesar de su técnica depurada, no logró superar la defensa de la Real Sociedad, que se mostró compacta y bien organizada, cerrando los espacios interiores del campo.

El encuentro exigía velocidad y precisión en la circulación del balón, pero el ritmo fue lento, la profundidad limitada y el desborde escaso, a pesar de los intentos de Roony en el uno contra uno frente a Aihen. El Barcelona, concentrado en alcanzar el área rival, se confió y fue sorprendido en un contraataque de la Real Sociedad, bien ejecutado por Barrenetxea y culminado por Odriozola. La falta de contundencia de Koundé complicó el regreso de Szczesny, quien sustituía al lesionado Joan García. La posesión del balón no era suficiente para el Barcelona, incapaz de presionar debido a la estrategia de la Real Sociedad de no arriesgar en la salida. Incluso cuando lograron construir una buena jugada con Koundé, no pudieron superar a un inspirado Remiro, quien realizó una parada espectacular a un rechace de Zubeldia y posteriormente desvió un remate cruzado de Roony.

El Barcelona intensificó su juego a partir del criterio de Pedri, incrementando la presión, abriendo mejor el campo y exigiendo más a la Real Sociedad. El empate llegó tras el octavo córner lanzado por Rashford, cabeceado por Koundé en el primer palo. Los balones parados han sido una herramienta valiosa para el Barcelona en los últimos partidos. El empate invitaba a la reflexión durante el descanso, y Flick sustituyó a Dro por Olmo, dando la orden a Lamine de prepararse. La Real Sociedad respondió atacando a los laterales del Barcelona con la profundidad de jugadores como Barrenetxea. El partido se abrió, beneficiando al público y, por suerte, al Barcelona, más cómodo cuando tiene espacio para correr y afortunado de contar finalmente con Lamine.